Como nació el pan de muerto


Lunes 19 de octubre
¿Cómo nació el pan de muerto?
Cada octubre aparece en las panaderías uno de los panes más esperados del año. Tiene azúcar, mantequilla, un aroma inconfundible a naranja o azahar y esa forma redonda cubierta de “huesitos” que todos reconocemos.
Pero, ¿desde cuándo existe el pan de muerto como lo conocemos? la historia es más reciente de lo que muchos imaginan.
Durante siglos, en México se prepararon distintos panes y alimentos relacionados con las celebraciones dedicadas a los difuntos.
Había panes con formas humanas, figuras de animales, huesos y otras representaciones que variaban según la región.
El pan redondo con los huesitos cruzados que hoy conocemos, fue tomando forma poco a poco.
Una de las primeras recetas documentadas aparece en 1938, en Repostería Selecta, de Josefina Velázquez de León, una de las grandes recopiladoras de la cocina mexicana.
Y hay otro detalle fascinante. En 1951, el pintor mexicano Gustavo Montoya realizó Bodegón con panes mexicanos, donde aparece un pan muy parecido al que seguimos comprando actualmente, con los pequeños huesos sobre la superficie.
Con el tiempo se consolidó la versión que hoy conocemos en buena parte del centro del país: un pan redondo, suave, cubierto de azúcar y aromatizado con naranja o agua de azahar.
La famosa bolita del centro suele interpretarse como un cráneo y los adornos como huesos, aunque incluso entre especialistas y panaderos existen distintas explicaciones sobre el significado de cada elemento.
Y lo más interesante es que no existe un solo pan de muerto. En Oaxaca hay panes de yema decorados con caritas decorativas, en Guanajuato existen panes conocidos como almas o fantasmas y en otras regiones aparecen figuras humanas, animales y personajes relacionados con las tradiciones locales.
Lo que hoy vemos en todas las panaderías durante octubre terminó convirtiéndose en una tradición familiar que pasó de generación en generación.
