Historia

El auto volador

Spread the love

Sábado 15 de octubre de 2026

El 8 de diciembre de 1949, un ingeniero estadounidense demostró que era posible conducir un automóvil hasta un aeropuerto, instalarle unas alas y regresar volando.

El vehículo tenía volante, ruedas y espacio para dos personas y podía transformarse de automóvil en avión en unos quince minutos. Se llamaba Aerocar.

Su creador era Moulton Taylor, conocido como «Molt», un ingeniero aeronáutico que había trabajado en proyectos de aviación militar durante la Segunda Guerra Mundial.

Aquel día había reunido a varios inversionistas en Longview, una ciudad del estado de Washington.

Taylor llegó conduciendo su pequeño vehículo. Después se desplazó por carretera hasta el aeropuerto de Kelso, donde instaló las alas y la cola. Minutos después despegó y regresó por el aire hasta Longview.

Los inversionistas acababan de presenciar algo que parecía destinado a convertirse en una nueva forma de transporte. Pero la parte más curiosa de aquel invento aparecía después del aterrizaje.

Taylor había diseñado un sistema que permitía desmontar las alas, la cola y la hélice para convertirlas en un remolque.

De esa manera, el conductor podía continuar por carretera llevando consigo las piezas necesarias para volver a volar desde otro aeropuerto.

La idea había surgido en 1946, cuando Taylor conoció a Robert Fulton Jr., otro inventor estadounidense que trabajaba en un automóvil volador llamado Airphibian.

Fulton había conseguido desarrollar un vehículo capaz de circular por carretera y volar, pero sus componentes aéreos debían quedarse en el aeropuerto cuando el conductor quería utilizarlo como automóvil. Taylor pensó que podía resolver aquel inconveniente.

Durante los años siguientes construyó un prototipo con carrocería de fibra de vidrio, cuatro ruedas y un motor de aviación instalado detrás de la cabina.

En vuelo, el Aerocar alcanzaba una velocidad de crucero aproximada de 160 kilómetros por hora.

En tierra, utilizaba un volante convencional y podía circular por carreteras como otros automóviles de su época.

Las demostraciones despertaron el interés de periódicos, revistas científicas y programas de televisión. Taylor continuó mejorando el diseño.

En 1956 consiguió que la autoridad aeronáutica estadounidense certificara el Aerocar como aeronave, un requisito indispensable para intentar comercializarlo.

Aquello suponía un logro considerable. El automóvil volador había dejado de ser simplemente un prototipo experimental.

Sin embargo, había un problema que Taylor nunca consiguió resolver. Fabricarlo en grandes cantidades. El vehículo era costoso y combinaba exigencias de seguridad propias de los automóviles y de los aviones.

En 1970, Ford estudió la posibilidad de producirlo comercialmente. El proyecto despertó interés, pero las dificultades regulatorias y de seguridad terminaron frustrando aquella oportunidad. Solo se construyeron unos pocos ejemplares.

Molt Taylor dedicó buena parte de su vida a perfeccionar la idea. Murió en 1995, sin ver sus automóviles convertidos en un producto de uso masivo.

Este 15 de octubre de 2026, Tesla volvió a colocar los vehículos voladores en el centro de la conversación internacional al presentar un prototipo del nuevo Roadster equipado con propulsores desarrollados con tecnología de SpaceX.

Durante la demostración, el automóvil realizó un salto y una maniobra en el aire. Todavía no se trata de un vehículo homologado para circular y volar libremente, y su producción comercial sigue pendiente.

La discusión sobre el futuro de estos vehículos vuelve a ocupar titulares.

Mientras tanto, el Aerocar original de 1949 permanece conservado en el museo de la Experimental Aircraft Association, en Wisconsin.

Allí se exhibe aquel pequeño automóvil amarillo junto a las alas que su inventor diseñó para llevar remolcadas por carretera.

Un vehículo que había conseguido volar décadas antes de que los automóviles voladores comenzaran a parecer una posibilidad cercana.

Deja una respuesta

Secret Link