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¿Sabias que tardaban más de dos horas en transformar a Ana María Orozco en Betty, la fea?

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Lunes 19 de octubre de 2026

Detrás de la apariencia de la inolvidable Betty Pinzón había todo un proceso de caracterización que se repetía antes de las grabaciones.

Ana María Orozco debía dejar atrás su imagen habitual para convertirse en ese personaje que terminaría conquistando millones de corazones en todo el mundo.

Primero, se trabajaba en su maquillaje para darle al rostro una apariencia más pálida y resaltar sus cejas gruesas y unidas.

También se añadían detalles como el pequeño bigote sobre el labio superior, que contribuía a completar el aspecto tan particular de Betty.

Después venía el peinado: su cabello se recogía en una media cola y se acomodaba cuidadosamente para conseguir ese estilo sencillo y poco elaborado que se convirtió en una de sus señas de identidad.

A esto se sumaban las famosas gafas de montura oscura, el vestuario holgado y, en las escenas correspondientes, los brackets postizos que completaban su transformación.

Pero el cambio no terminaba frente al espejo. Ana María también tenía que meterse en la piel de Betty, adoptar sus gestos, su manera de caminar, su timidez y esa forma tan particular de expresarse.

Cada detalle ayudaba a construir a una mujer inteligente, trabajadora y sensible que, aunque al principio era juzgada por su apariencia, terminó demostrando que su verdadero valor iba mucho más allá de lo físico.

Lo más interesante es que detrás de aquella mujer que muchos consideraban poco atractiva estaba una actriz que dedicaba tiempo y esfuerzo a construir uno de los personajes más recordados de la televisión latinoamericana.

Una transformación que no solo cambió su apariencia, sino que ayudó a darle vida a una historia que continúa emocionando a generaciones.

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