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La anomalía anatómica que conquistó un título mundial

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Miércoles 14 de octubre de 2026

Medía casi lo mismo que Mike Tyson pero pesaba apenas cincuenta y tres kilos; la anomalía anatómica que conquistó el mundo drógándose en cabarets.

En la división de peso gallo, el límite de la báscula es de 53.5 kilos (118 libras), una categoría reservada para hombres de baja estatura.

Pero en 1929, el panameño Alfonso Teófilo Brown, conocido como «Panamá Al Brown», rompió todas las leyes de la antropometría humana al convertirse en el primer campeón mundial latinoamericano de la historia.

Brown medía unos absurdos 1.80 metros de estatura y tenía un alcance de 1.93 metros, medidas propias de un peso pesado, pero en un cuerpo esquelético de apenas 53 kilos. Sus rivales parecían niños tratando de golpear a una mantis religiosa gigante.

Lo más surrealista de su leyenda ocurrió fuera del ring. Tras perder su cinturón, Brown se mudó a París, donde trabajaba como bailarín de tap en cabarets nocturnos mientras consumía opio y bebía champán a diario.

Allí conoció al famoso poeta y cineasta francés Jean Cocteau, quien se convirtió en su mánager, lo internó para desintoxicarlo y lo entrenó para subir de nuevo al ring en 1938, logrando la hazaña médica de recuperar el campeonato mundial tras años de adicción.

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