La liberación


Jueves 17 de septiembre de 2026
Desde su nominación como candidata, pasando por su actividad proselitista, incluyendo la toma de posesión, hasta la presente fecha, la abrumadora mayoría de los mexicanos que entendemos un poquito de política, sentimos a Claudia Sheinbaum bajo el tutelaje de Andrés Manuel López Obrador.
Y hablar de tutela es poco, en la realidad la titular del Ejecutivo federal se veía supeditada al ex presidente por completo: lo imitaba en su forma desesperadamente lenta de hablar, simulaba su acento, se encorvaba para caminar, incluso adquirió la misma sonrisa estúpida del tabasqueño.
Nos percatamos de vivir en un segundo maximato: el gabinete se plagó de lopezobradoristas e infinidad de veces de manera abierta o sutil, se dejó muy en claro quien era el que mandaba y quien era la que tenía la obligación de callar y obedecer.
Como esposa sumisa, Claudia Sheinbaum acataba las órdenes de su amo y señor y no se atrevía ya no digamos a desobedecerlas, sino ni siquiera a cuestionarlas; la cantidad desmesurada de loas y elogios a la figura de López Obrador así lo hacían notar.
Muchos mexicanos nos preguntábamos si un día Claudia se fajaría las enaguas y se atrevería a hacer uso de los mecanismos que el poder concede para hacer del presidente de la república, un ser cuasi omnipotente y todopoderoso.
Ese día llegó gracias a los excesos cometidos no tanto por el hombre de la Chontalpa, pese a los resultados catastróficos de su gestión, sino a los perpetrados por sus vástagos y sus amigos, una verdadera caterva de pelafustanes depredadores y para colmo, soberbios.
La llegada de Andrés Manuel López Beltrán a la secretaría de organización de MORENA, constituyó el culmen de la pretensión dinástica del Macuspano, que se veía imponiendo a su retoño en la presidencia de la república, sin importar la figura de la mandataria en turno, que era notoriamente ninguneada y minimizada, pues solo se le consideraba una encargada transitoria.
Como consecuencia natural, los desplantes, fanfarronadas y tropelías del Clan López Beltrán y asociados, llegaron a ribetes inconmensurables y ahí comenzó el desastre.
Perdida toda proporción y sintiéndose al margen y por encima de la ley, careciendo ya de completo disimulo, no se preocuparon por cuidar sus vínculos con el crimen organizado y con lo más corrupto del sistema político nacional e internacional y fue cuando intervinieron alarmados, los únicos capaces de frenar tanta rapacidad: los Estado Unidos.
Así, los gringos empezaron a sancionar quitando visas y haciendo correr rumores infamantes de presuntas acusaciones u órdenes de aprehensión sobre tal o cual personaje, para empezar a meter al Clan en cintura.
De manera notoria y abierta, empezaron los sobrevuelos de aviones y drones sobre distintas regiones de territorio nacional, para hacerles sentir la presencia y el poderío norteamericano, que las fuerzas armadas del régimen son incapaces de mitigar o impedir.
Y comenzó la presión diplomática, que a pesar de los esfuerzos Gubernamentales fue imposible ignorar. La prensa y los medios de comunicación se percataron y empezaron débilmente a cuestionar.
Como siempre, los partidos políticos de oposición, hicieron gala de silencio cómplice, pues han sido, oportunamente emasculados y corrompidos, salvo contadas y honrosas excepciones.
Fue allí donde las cosas comenzaron a cambiar. Aunque el viraje dramático fue posible advertirlo en la titularidad de la candidatura a Gobernador de Quintana Roo, entidad estratégica por la cantidad de recursos que capta y que lava, en la que surgió la pugna entre la Gobernadora en funciones y el protegido del ex presidente López Obrador.
Todo hacía suponer que el ungido por el tabasqueño se quedaría con la plaza, pero así como en épocas pretéritas un individuo al que consideraban incapaz, apocado y de segundo nivel, puso en su sitio las intenciones imperialistas de Calles, en la actualidad surgieron un par de émulas del Tata michoacano.
De esta manera, se gestó un Binomio Chetumal-Palacio Nacional, que se encargó de dar sonoro golpe sobre la mesa, causando la estupefacción de tirios y troyanos.
Solamente un golpe de autoridad proveniente de la casa presidencial, pudiera haber logrado el prodigio de conseguir que un lopezobradorista aceptara su derrota, admitiera haber quedado en tercer lugar y proclamara a voz en cuello, que se retiraría a atender sus negocios. Indudablemente el integrante del grupo Tabasco fue confrontado con su expediente, para hacerle notar lo que le esperaba de no someterse.
La Gobernadora de Quintana Roo por si sola, no habría podido conseguir milagro de semejantes proporciones, creo que a todos nos queda claro.
Otra señal sumamente significativa fue el hecho de que la identidad del elegido, fue revelada en cadena nacional a través de una entrevista exclusiva realizada por un periodista notablemente enfrentado al ex presidente, pero que siempre ha dispensado buen trato a la mandataria actual, como es el caso de Joaquín López Dóriga. Utilizar ese conducto, manda de manera indudable el mensaje de que las cosas han cambiado.
Tras el anuncio, estupor total y silencio absoluto. Nadie brincó ni dijo ni pio. El viejo cacique se ha enterado que la criada le salió respondona y que si se atreve a respingar, puede perder su protección y amparo y en las circunstancias actuales, no parece ser muy conveniente.
López Obrador no debe esperar a que como a Calles lo inviten a tomar un avión para abandonar el país, porque a diferencia de lo acontecido en la antigüedad, Estados Unidos no lo recibiría como hizo con Calles y Venezuela y Cuba no garantizan seguridad. Rusia dudamos que lo reciba, porque Putin no es tonto y sabe que no vale la pena malquistarse con los norteamericanos por un rufián de poca monta y China además de estar lejos, le opone la barrera del idioma.
Así que Claudia Sheinbaum obtiene con la designación del seguro Gobernador de Quintana Roo su graduación en las lides de la política y su mayoría de edad gubernamental.
Se trata de una primera victoria clamorosa de la presidencia sobre el Macuspano, que no debe olvidar que si no acata la voluntad presidencial, pudiera aguardarle idéntica suerte a la de Obregón, cosa que sacaría a los mexicanos a las calles, para festejar. Parece que por fin, tenemos presidenta.
Seguimos pendientes…
Dios, Patria y Libertad

