Sociedad

La sabiduría de mi abuela

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Jueves 17 de septiembre de 2026

LO QUE ME DIJO MI ABUELA Y HASTA HOY NO SE ME HA OLVIDADO

1-. «No le tengas miedo a envejecer, tenle miedo a no haber vivido nada mientras podías.» Lo decía sin ninguna tristeza, como quien ya hizo las paces con el tiempo hace mucho.

2-. «La gente buena de verdad se reconoce en cómo trata a quien no le sirve de nada.» Nunca lo explicó con teoría, lo demostraba tratando igual al cartero que a la visita importante.

3-. «El chisme solo lo disfruta el que tiene tiempo libre de sobra y poca vida propia.» Nunca hablaba mal de nadie, y de niño no entendía que esa era, en realidad, una decisión constante.

4-. «El que come solo, muere solo. Comparte lo que tengas, aunque sea poquito.» Cocinaba siempre de más, sin excepción, por si alguien llegaba sin avisar a la hora de comer.

5-. «No hay edad para aprender algo nuevo, solo hay pretextos para no hacerlo.» Aprendió a usar el celular pasados los 70, solo para poder mandarme fotos de sus plantas.

6-. «El dinero se va y se puede recuperar, el tiempo con la familia no vuelve nunca.» Lo repetía cada vez que alguien cancelaba una reunión familiar por trabajo, sin sonar a regaño, solo a advertencia real.

7-. «No juzgues a nadie hasta que hayas cargado lo que esa persona carga.» Esa frase me ha detenido más de una vez antes de opinar rápido sobre la vida de alguien más.

8-. «La casa se guarda limpia, pero se vive con la puerta abierta para quien la necesite.» Su casa nunca estuvo vacía de visitas, ni siquiera en los días más difíciles de su propia vida.

9-. «El que te quiere de verdad, no necesita que le expliques todo para quedarse.» Me lo dijo después de una decepción amorosa, y todavía hoy es la frase que más me ha ayudado a soltar a tiempo.

10-. «No hay funeral bonito que reemplace las visitas que nunca hiciste en vida.» Lo decía sin dramatismo, casi como un recordatorio amable de no dejar las cosas importantes para después.

Uno de niño escucha estas frases como parte del ruido normal de la casa de la abuela.

Y un día, ya de grande, entiende que cada una de esas frases sencillas cargaba más sabiduría que cualquier libro que después haya leído.

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