Historia

Mata Hari, chivo expiatorio

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Lunes 17 de agosto de 2026

De celebridad internacional a morir injustamente frente a un pelotón de fusilamiento en Francia en 1917. Todo cambió para Mata Hari en cuestión de años.

En París había conquistado escenarios, políticos, militares y hombres poderosos. Pero el 15 de octubre de 1917 estaba frente a soldados franceses esperando que apretaran el gatillo. Mata Hari tenía apenas 41 años.

Francia la había declarado culpable de trabajar como espía para Alemania durante la Primera Guerra Mundial. Era mentira.

Aquella mañana fue trasladada al campo militar de Vincennes. Los relatos sobre sus últimos minutos describen a una mujer sorprendentemente serena.

Cuando quisieron vendarle los ojos, se negó. Quería enfrentarse al pelotón mirando de frente.

Algunos testimonios aseguran que Mata Hari lanzó un beso hacia los soldados justo antes de recibir los disparos. Tras la descarga cayó de rodillas sin cambiar el gesto, luego se desplomó hacia atrás. Un suboficial se acercó y le disparó en la cabeza con su revólver para confirmar la muerte.

Nadie reclamó el cuerpo, así que fue destinado a estudio médico. Su cabeza fue embalsamada y guardada en el Museo de Anatomía de París. En el año 2000 los archivistas descubrieron que había desaparecido.

¿Francia había ejecutado a una peligrosa agente alemana o a una mujer convertida en chivo expiatorio en medio del desastre de la guerra? Esa discusión continúa más de un siglo después.

El nombre real de Mata Hari era Margaretha Geertruida Zelle, nacida el 7 de agosto de 1876 en Leeuwarden, Países Bajos.

Los estudiosos confirman que ambos padres eran holandeses: no tenía ascendencia javanesa ni judía, pese a la leyenda.

A los 18 años respondió un anuncio de periódico de un capitán colonial, Rudolf MacLeod, con quien se casó en 1895 y viajó a Java, Indonesia.

Su matrimonio fue un desastre de alcoholismo y golpes; su hijo Norman murió en 1899.

Llegó a París en 1903 y debutó el 13 de marzo de 1905 en el Museo Guimet. Se inventó ser princesa javanesa de casta sacerdotal hindú.

Su número que la llevó a la fama, consistía en despojarse de ropa hasta quedar con un peto enjoyado, aunque nunca se le vio el torso descubierto.

Hacia 1910 las imitadoras y las críticas la hundieron. Su última función fue el 13 de marzo de 1915, exactamente diez años después de su debut.

Como neutral holandesa cruzaba fronteras libremente. El servicio francés le ofreció un millón de francos por seducir al príncipe heredero Guillermo de Alemania.

En enero de 1917 los alemanes transmitieron mensajes sobre una espía llamada H-21, en un código que sabían descifrado por Francia.

La arrestaron el 13 de febrero de 1917 y la juzgaron el 24 de julio, acusada de causar 50 mil muertes.

Hoy los historiadores la consideran un chivo expiatorio para hacer olvidar al pueblo francés el desastre y la carnicería que fue la Primera Guerra Mundial.

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