Historia

Bugnini el mendaz manipulador

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Domingo 2 de agosto de 2026

«En varias ocasiones, ya fuera la liquidación de la liturgia de difuntos o incluso aquel increíble intento de expurgar los Salmos para su uso en el Oficio Divino, Bugnini se topó con una oposición no solo masiva, sino que podría decirse casi unánime.

En tales casos, no dudaba en afirmar: “ ¡𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐞𝐥 𝐏𝐚𝐩𝐚 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞!”. Después de eso, naturalmente, no había ya lugar para discutir más.

Sin embargo, un día en que había recurrido a ese argumento, yo tenía una cita para almorzar con mi amigo, Mons. Del Gallo, quien en aquel tiempo, como Camarlengo Privado de Su Santidad, disponía de un apartamento justo encima de los aposentos papales.

Al bajar —tras la siesta, por supuesto— y salir del ascensor hacia el Cortile de San Dámaso, me crucé con el mismo Bugnini, que venía entrando desde la Puerta de Bronce.

Al verme, no solo palideció: estaba visiblemente atónito. Comprendí de inmediato que, al saber que yo era notus pontifici, supuso que acababa de estar con el Papa.

Pero, en mi ingenuidad, no podía adivinar por qué se mostraba tan aterrorizado ante la mera idea de que yo pudiera haber tratado con el Papa sobre nuestros asuntos.

La respuesta me la daría, semanas más tarde, el propio Pablo VI. Al conversar conmigo sobre nuestro famoso trabajo — 𝐪𝐮𝐞 𝐟𝐢𝐧𝐚𝐥𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐡𝐚𝐛𝐢𝐚 𝐫𝐚𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨, 𝐬𝐢𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨 𝐦𝐚𝐬 𝐬𝐚𝐭𝐢𝐬𝐟𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐲𝐨 𝐥𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐛𝐚— me preguntó:

«¿Y por qué hicieron [tal cosa] en la reforma?». Debo confesar que ya no recuerdo con precisión cuál de los detalles que he mencionado era el que le incomodaba.

Naturalmente, respondí: «Pues, sencillamente, porque 𝐁𝐮𝐠𝐧𝐢𝐧𝐢 𝐧𝐨𝐬 𝐚𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐮𝐬𝐭𝐞𝐝 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞𝐫𝐢𝐚 𝐚𝐛𝐬𝐨𝐥𝐮𝐭𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞». Su reacción fue instantánea: «¿Es posible? ¡𝐄𝐥 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐦𝐞 𝐝𝐢𝐣𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐮𝐬𝐭𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐛𝐚𝐧 𝐮𝐧𝐚𝐧𝐢𝐦𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐨!».

Louis Bouyer
Memorias p. 180.

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