Religión

Santo Tomás Moro y su martirio, imitación de la Pasión de Nuestro Señor

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Domingo 19 de julio de 2026

Durante sus últimos meses de vida, encerrado en la oscura y fría Torre de Londres, Santo Tomás Moro se dedicó a escribir una obra titulada: La agonía de Cristo (conocida tambien como: De Tristitia Christi).

Durante esta dura estapa de su vida, Moro encontró refugio en la contemplación de las últimas horas de Jesús en el huerto de Getsemaní.

Escribía sobre el miedo, la traición y la soledad. Sin embargo, la obra nunca llegó a tener un punto final, pues el rey ordenó que le confiscaran el papel, la tinta y las plumas.

Lo más conmovedor de esta historia es el momento exacto en que le arrebataron la pluma. Sus últimas palabras escritas fueron un comentario sobre la captura de Cristo:

«Solo entonces, después de todas estas cosas, echaron mano sobre Jesús».

Tomás Moro no pudo escribir una sola línea más, pues le fueron negados todos los instrumentos de escritura.

En ese pasaje, Cristo, después de manifestar su poder, decide no ofrecer resistencia y se entrega voluntariamente a los soldados.

Del mismo modo, en la vida real, Tomás Moro aceptó su destino y se entregó al martirio.

Pocos días después, un 6 de julio de 1535, su cabeza cayó bajo el hacha del verdugo.

La pluma se detuvo en el arresto de Cristo, para que la vida de Tomás Moro continuara escribiendo, con su propio martirio, la imitación de la Pasión del Señor.

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