Espectáculos

La trágica muerte de la madre de Jorge Ortiz de Pinedo

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Domingo 12 de julio de 2026

La muerte de Lupita Pallás, madre del actor y productor Jorge Ortiz de Pinedo, no ocurrió por una enfermedad ni por un accidente convencional.

La actriz perdió la vida durante el secuestro del vuelo 648 de Egypt Air, uno de los atentados aéreos más mortíferos de la década de 1980.

En aquella tragedia también murió Laila Ortiz de Pinedo, la hija menor de Lupita y hermana de Jorge.

Guadalupe Pallás Téllez, conocida artísticamente como Lupita Pallás, nació el 29 de abril de 1926 en la Ciudad de México.

Fue actriz y bailarina, estuvo casada con el actor cubano-mexicano Óscar Ortiz de Pinedo y tuvo tres hijos: Óscar, Jorge y Laila.

Participó en películas como La madrecita, La presidenta municipal, Sor Tequila y La sotana del reo, además de trabajar en producciones televisivas como Juegos del destino, Gabriel y Gabriela, Hogar, dulce hogar y Abandonada.

En 1985, Jorge Ortiz de Pinedo decidió utilizar parte del dinero que había ganado con su trabajo para cumplir uno de los grandes sueños de su madre: conocer Europa.

Organizó un viaje de aproximadamente dos meses, con hoteles, transportación y entradas a distintos lugares.

Lupita viajó acompañada por su madre, Guadalupe Téllez, y por su hija Laila. La abuela regresó antes a México, mientras Lupita y Laila continuaron recorriendo ciudades como París, Brujas, Viena y Atenas.

Desde Atenas, ambas decidieron trasladarse a El Cairo para visitar a un antiguo amigo de Laila. El 23 de noviembre de 1985 compraron boletos para el vuelo 648 de Egypt Air, que debía realizar un trayecto relativamente corto entre Grecia y Egipto.

Lo que parecía una escala más dentro de sus vacaciones terminó convirtiéndose en una pesadilla.

Poco después del despegue, integrantes de la organización extremista Abu Nidal tomaron el control del avión.

Un agente de seguridad egipcio que viajaba vestido de civil intentó enfrentarlos y se produjo un tiroteo dentro de la aeronave.

Los disparos perforaron el fuselaje y provocaron una despresurización, por lo que el piloto tuvo que reducir la altitud y buscar un lugar donde aterrizar.

Como el combustible era insuficiente para llegar hasta Libia, destino exigido por los secuestradores, el avión terminó aterrizando en el aeropuerto de Luqa, en Malta.

Durante las horas siguientes se desarrolló una negociación extremadamente tensa. Los secuestradores liberaron a algunos pasajeros, pero también comenzaron a disparar contra rehenes para presionar a las autoridades.

La situación empeoró cuando un grupo de comandos egipcios decidió tomar el avión por la fuerza durante la noche del 23 al 24 de noviembre.

Los comandos utilizaron explosivos para abrir una entrada desde la zona de carga. La detonación y el enfrentamiento posterior provocaron disparos, explosiones y un incendio dentro del avión.

El humo se extendió rápidamente por la cabina, atrapando a numerosos pasajeros. La operación de rescate terminó convertida en una masacre: cerca de 60 personas murieron entre pasajeros, tripulantes y secuestradores.

Algunas víctimas fueron ejecutadas por los atacantes; otras murieron por heridas de bala, quemaduras o asfixia causada por el humo.

Lupita Pallás, de 59 años, y su hija Laila se encontraban entre las víctimas.

En diversas publicaciones se ha afirmado que murieron durante la balacera o por asfixia, pero no existe un informe público accesible que establezca con certeza la causa médica individual de la muerte de cada una.

Por ello, lo más preciso es señalar que ambas perdieron la vida durante el secuestro, el incendio y el fallido operativo de rescate del vuelo 648, sin asegurar que específicamente fueran baleadas o quemadas.

El propio Jorge Ortiz de Pinedo explicó que las víctimas murieron de distintas maneras dentro del avión.

Jorge se encontraba trabajando en una función teatral cuando recibió la noticia de que su madre y su hermana estaban dentro de un avión secuestrado.

0Al principio, la información era confusa y no sabía si ellas se encontraban entre los sobrevivientes. Viajó primero a Estados Unidos y después se dirigió a Malta, donde tuvo que enfrentarse personalmente a la identificación y recuperación de los restos.

El actor ha relatado que tuvo que reconocer el cuerpo de Laila entre decenas de víctimas colocadas en un hangar.

El cuerpo de Lupita ya había sido identificado y trasladado a otras instalaciones.

También denunció que durante varios días recibió muy poca ayuda de las autoridades diplomáticas mexicanas para realizar los trámites y regresar a México con los restos de su madre y de su hermana.

La tragedia tuvo un significado todavía más doloroso porque aquel viaje había sido un regalo de Jorge para agradecerle a su madre todo lo que había hecho por él.

Lo que comenzó como el cumplimiento de un sueño familiar terminó con la muerte de dos de las personas más importantes de su vida.

Años después, Ortiz de Pinedo reconoció que nunca logró superar completamente lo sucedido y que los atentados contra civiles continúan provocándole angustia, dolor e impotencia.

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