Hantavirus: una epidemia mediática


Domingo 10 de mayo de 2026
Por Bieito Rubido
Cuando pase el tiempo y se haga el catálogo de despropósitos del sanchismo en la gestión de estos años, nos asustaremos al darnos cuenta del enorme riesgo que España sufrió con estos gobernantes. Ese sí es un virus inquietante, preocupante y peligroso
La crisis del hantavirus está teniendo en España una repercusión mediática totalmente desproporcionada.
El hantavirus convive con nosotros desde siempre. No la cepa de los Andes, que es la que afecta a los pasajeros contagiados del crucero MV Hondius, pero sí lleva con nosotros decenios.
Porque donde hay ratas, termina germinando el hantavirus. La histeria que se ha desatado es producto de los tiempos de estupidez extrema que vivimos, y que se ve aumentada y multiplicada por la epidemia mediática que también padecemos.
Proporcionaré algunos datos a tener en cuenta para intentar serenar a esa parte de la opinión pública que se muestra tan intranquila.
El primero y más importante: esto no tiene nada que ver con una epidemia global como el coronavirus.
El hantavirus, ya lo dije, convive con nosotros desde hace mucho tiempo.
España, por otra parte, es un país del primer mundo con un sistema hospitalario y sanitario de muy alto nivel, diga lo que diga la izquierda fanatizada.
Este país del primer mundo viene recibiendo en los últimos años nada menos que casi cien millones de turistas.
Muchos de ellos portan todo tipo de enfermedades. Por no mencionar las oleadas de inmigrantes que también vienen en ocasiones padeciendo, los pobres, enfermedades infecciosas.
Convivimos con el riesgo o el peligro de infección desde la mañana hasta la noche, todos los días de nuestra vida.
En Argentina, país del que supuestamente procede la infección de los pasajeros del crucero Hondius, se registran todos los años unos cien casos de hantavirus, susceptibles de ser ingresados en un hospital.
La mortalidad, siendo alta, es de un quince por ciento, siempre y cuando sea la cepa de los Andes, que afecta al pulmón. A diferencia de la europea, que perjudica más al riñón.
Lejos de mí dar la impresión de querer presumir de un conocimiento exhaustivo de esta enfermedad.
Pero sí he tratado de documentarme para tratar de aplicar un poco de sentido común ante tanta histeria.
Esta crisis es bastante menos inquietante que la que sufrimos del ébola en octubre de 2014.
En aquella ocasión, también desde la izquierda, se alzaron voces contra la repatriación de dos misioneros, que finalmente, los pobres, terminaron muriéndose en su país.
Hace falta ser mezquinos para terminar protestando por el sacrificio del perro Excalibur, propiedad de la única profesional sanitaria que sufrió un contagio.
Otra cosa bien distinta es el espectáculo que el Gobierno central está dando con su estilo clásico de gestionar y desinformar.
Cuando pase el tiempo y se haga el catálogo de despropósitos del sanchismo en la gestión de estos años, nos asustaremos al darnos cuenta del enorme riesgo que este país sufrió con estos gobernantes.
Ese sí es un virus inquietante, preocupante y peligroso.
Nota de la redacción: El virus de la estupidez de la izquierda, que idiotiza, histeriza e impide razonar con sensatez, es el verdadero peligro del cual precaverse
