Religión

¡Gracias Francisco!


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Miércoles 22 de abril de 2026

Por José Sarto

Sinceramente nunca pensé en agradecerle a usted después de tantas cosas vividas y no menos dolorosas pero hoy siento la necesidad de hacerlo.

Gracias Francisco por la sinodalidad que tanto apoyó, que vació las misas modernas y llenó la Santa Misa Tradicional hasta el punto de no caber un alfiler.

Por su exigencia de comulgar en la mano y de pie y su venia para hacer abusos litúrgicos en la Misa, muchos cientos de personas lo hacen de rodillas y en la boca.

Por dejarnos en claro que su apoyo en la Pachamama nos enseñó a amar cada vez a la Santísima Virgen, de la que usted negó su Corredención.

Por mostrarnos que su cercanía con las falsas religiones, se tuvo muy en claro que no hay salvación fuera de la Iglesia Católica.

Por mostrarnos que su «hagan lío», su pachamamismo y su sinodalidad sembró infinidad de semillas de la Tradición en cada rincón de este mundo descristianizado por mucha fiesta y poca sana doctrina.

Por mostrarnos que su cercanía con homosexuales, abortistas y sodomitas, hizo reflexionar a tantos de nosotros sobre la defensa de la familia natural y querida por Dios.

Porque, gracias a su papado, ya se siente el órgano más que la guitarra. El latín más que el hablar en lenguas. La Pascendi más que el Fidducia Suplicans. El Santo Sacrificio más que la fiesta protestante de la comunión. El misal más que el griterío de la Renovación Carismática. La Hostia en manos de consagrados y no en las palmas de cualquiera o en recipientes de papas fritas en la Jornada de la Juventud.

Gracias por demostrarnos que por sus restricciones a la Misa Tradicional, más jóvenes y más familias jóvenes eligen la mantilla, el misal y el latín.

Por su «misericordeada» arbitraria de los sacerdotes de la Tradición con prohibiciones, censuras y restricciones, más seminaristas eligen la sotana para caminar en el mundo y no siguen sus lineamientos con discurso comunista.

Entre miles de cosas más.

Gracias Francisco por mostrar a flor de piel estas dos Iglesias. La luteranizada que tanto usted soñó donde todo vale y sigue vigente la profanación institucionalizada y el mandato de que la Iglesia tiene que adaptarse a todo, incluyendo al pecado y al crimen, en el nombre de la misericordia y la otra, católica, donde el mensaje de Nuestro Señor Jesucristo sigue intacto, invicto y vigente y no se corrompe con la herejía modernista y mucho menos pasa de moda.

A usted que quería una Iglesia en salida, hoy miles de católicos, incluyéndome, salimos del modernismo y nos fuimos corriendo a la Tradición que usted tanto rechazaba.

Y su pontificado puso en evidencia esta realidad.

Nuevamente gracias.

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