Marx y Engels al basurero


Domingo 19 de abril de 2026
En 1991, lo que durante más de 70 años fue casi sagrado en media Europa terminó en la basura: retratos de Marx, Engels y Lenin tirados como objetos sin valor en Berlín.
Fue una ruptura con una ideología que dominó a más de 400 millones de personas bajo la órbita soviética.
Todo ocurrió tras la caída del Muro de Berlín en 1989 y la reunificación alemana en 1990.
En menos de 2 años, el sistema socialista de Alemania Oriental colapsó por completo: se cerraron instituciones, se eliminaron símbolos y se desmontó toda una estructura política que había durado décadas.
Marx, Engels y Lenin eran el núcleo del pensamiento comunista, presente en escuelas, oficinas y propaganda estatal.
Ver sus retratos en contenedores reflejaba el rechazo a un sistema asociado con censura, vigilancia y represión (como la Stasi, la policía política) y una economía controlada que limitaba libertades.
En ese mismo 1991, la Unión Soviética, el mayor estado comunista del mundo, desapareció oficialmente.
Fue el fin de un bloque que había competido con Estados Unidos durante toda la Guerra Fría.
Las ideas que parecen intocables pueden derrumbarse en cuestión de meses.
Lo que antes era propaganda obligatoria pasó a ser basura.

