La muerte de Pedro Infante


Jueves 16 de abril de 2026
Pedro Infante llegó apresurado al hangar de TAMSA. Comentó que necesitaba tomar el siguiente vuelo a la capital por la razón que todo el país sabía, ¡lo querían meter preso!
Entonces, siendo accionista de la empresa, mandaron bajar al copiloto Edgardo Alatorre para que Pedro ocupara su lugar en el siguiente vuelo con el tetramotor XA-KUN.
De acuerdo al testigo, el señor Rubén Canto, él vio cómo Pedro esa mañana le pidió por favor a los muchachos que corrigieran la carga pues el avión estaba muy mal cargado.
Pedro se fue a firmar la bitácora de vuelo y subió sus cosas a la aeronave, (algunos regalos, comida, un portafolio con su nombre, etc).
Le preguntó a los muchachos si ya se habían desayunado (eran las 7 am) y les dijo que él se acababa de desayunar unos huevos rancheros.
Entonces apareció quien sería el piloto, el Capitán Víctor Manuel Vidal Lorca, uno de los maestros de aviación de Pedro, a quien tampoco le tocaba volar esa mañana, ya que él estaba en incapacidad laboral por una cirugía reciente de la cual se seguía recuperando, pero le pidieron si podía esa mañana volar esta aeronave tan compleja y de acuerdo a su hija, a su padre le costaba negarle un favor a sus amigos y fue.
Pedro se sentía un poco aliviado porque podría llegar por fin a la capital después de no encontrar ningún cupo en algún vuelo comercial (era semana santa) y por fin podría ver de qué manera arreglar el lío en el que él se metió (este es tema para otro día).
Subieron a la aeronave y los acompañó el mecánico Marciano Bautista, quien había pasado esa noche haciéndole algunas reparaciones a esta misma aeronave.
Fueron solo tres personas a bordo en un avión cargado principalmente con pescado fresco.
Se enfilaron en la pista cerca de las 7:40 am y entonces, emprendieron el vuelo.
Todos vieron al avión despegar y en la torre de control, la señorita Carmen León quien trabajaba esa mañana, escucho a Pedro Infante confirmar que no hubo novedad en el despegue. Es decir, todo salió bien.
Minutos después, en la torre escucharon gritos en la cabina, entonces, el capitán Vidal gritó con horror “¿Qué está pasando?” Y se perdió la comunicación con ellos.
En esa época no existían las cajas negras pero a pesar de haber perdido contacto con ellos, se supo qué sucedió en la cabina en sus últimos segundos.
Pedro Infante iba de copiloto pero sus restos fueron encontrados en el asiento del piloto, pues el capitán Vidal le habría pedido a Pedro seguramente que con su tremenda fuerza, tomara el mando de la aeronave ya que por su cirugía, estaba muy débil.
Pedro dio una vuelta muy pronunciada y… ¿recuerdan que la carga no estaba bien montada? Pues al dar esta vuelta, la carga se soltó y la aeronave perdió empuje, entrando en fase de pérdida.
El motor número 4 explotó (se sabe que aún así, con tres motores no deberían haber tenido problemas para regresar al aeropuerto) pero a pesar de que el mecánico tiró carga al vacío para aligerar el peso, el avión no podía levantar el vuelo.
Fueron segundos que se sintieron una eternidad. Al saber que no iban a contarla, tengo la teoría personal de que en vista de que el avión pasó encima del centro de Mérida y lamentablemente algunas personas MURIERON CALCINADAS cuando les cayó combustible en llamas encima, tengo la teoría de que decidieron tirar gasolina tanto para aligerar el peso, como evitar una explosión.
El lugar donde se estrellaron tampoco fue coincidencia. También esto nos dice algo.
Estuvieron a punto de caer en pleno centro pero Pedro logró con su fuerza apuntarle a un enorme patio de una casa, buscando causar el menor de los males posibles.
El avión se volteó de cabeza antes de caer, Pedro y el Capitán Vidal se tomaron del brazo cuando el avión ya estaba fuera de control y la fuerza G los empujaba en esa vuelta hacia arriba de sus asientos.
El mecánico se alcanzó a meter a uno de los refrigeradores, y aunque esto no le salvó la vida, sus restos fueron los mejor conservados.
La aeronave cayó y como tenía el tanque de combustible lleno, la explosión fue tremenda.
Mérida jamás había visto algo así. El suelo se cimbró y la gente vio la tremenda bola de fuego ¡en el centro histórico con tanta gente cerca!
Reinó el terror y el pánico. Toda la gente había visto al gigantesco tetramotor pasar por encima de sus cabezas y sabían que algo malo iba a suceder, pero no sabían quién iba a bordo.
Lo supieron horas después cuando las llamas cesaron y al acercarse por el morbo, vieron a Pedro Infante aún en su asiento.
Una parte de su rostro aún era visible pero el resto de su cuerpo se consumió quitándole casi 40 kilos de peso.
Su brazo quedó pegado al del Capitán Vidal. Llegó la policía, los militares, los bomberos y la prensa.
Nadie se imaginaba la clase de suceso que ocurría ese lunes, 15 de abril de 1957 a nivel nacional.
Se dice que esta fue la última imagen que le tomaron a Pedro Infante en vida. Se fotografió esa mañana.
Pedro Infante camina en medio, a su izquierda va el capitán Vidal y a su derecha se presume que es Ruperto Prado, pero de hecho, hay quienes afirman que esta fotografía no es de ésa mañana, y que incluso, ni siquiera es de Mérida.
Todo en Pedro Infante siempre fue un mito, hasta su propio desenlace.

