Red feminista de Denuncias Falsas expuesta


Miércoles 8 de abril de 2026
Se persiguió a un hombre sin pruebas, se le robó casi una década de paternidad y se traumatizó a una menor, todo para ejecutar una venganza sostenida por un esquema de estafa procesal y asociación ilícita.
Tras siete años de restricción e inhabilitación por una Denuncia Falsa de abuso sexual, la justicia de Rosario, Argentina, absolvió definitivamente a Pablo Barra en un caso que destapó una red de falsos informes periciales psicológicos que involucra a la ONG AEVAS y a tres psicólogas.
El caso marca un precedente al evidenciar la fabricación de evidencias para obstruir vínculos familiares, resultando en la investigación de las profesionales implicadas
El fallo, ratificado en marzo de 2026 por el camarista Javier Beltramone, evidenció el uso de informes «calcados» para separar a padres de sus hijos, lo que ha derivado en una causa penal contra las implicadas por falso testimonio, estafa procesal y asociación ilícita.
Este caso en Rosario no es solo un error judicial; es la prueba irrefutable de cómo el «relato» se ha incrustado en el sistema para destruir a padres inocentes.
Lo que vivió Pablo Barra durante siete años es un calvario diseñado por una maquinaria que prioriza la ideología sobre la verdad científica y el debido proceso.
El fallo del camarista Javier Beltramone (marzo de 2026) ha corrido el velo de una red que operaba con total impunidad. No eran errores aislados; era un modus operandi.
Las psicólogas P.B.A., G.R.S. y N.V.A., vinculadas a la ONG AEVAS, están hoy bajo la lupa de la fiscal Guillermina Aiello por lo que apunta a ser una fábrica de pruebas falsas.
Estas profesionales habrían utilizado «informes calcados»: documentos con párrafos idénticos, descripciones de conductas copiadas y pegadas de un caso a otro, sin siquiera entrevistar a los acusados.
Su objetivo era claro: la desvinculación total. Bajo la bandera de «creerle a la víctima» por defecto, anularon la presunción de inocencia y convirtieron el sistema judicial en un brazo ejecutor de venganzas personales y una red de extorsiones.
Cronología del caso
- 2018: La ex pareja inicia la denuncia contra Pablo Barra por supuesto abuso sexual contra su propia hija. Inmediatamente, se activa el protocolo de aislamiento.
- Siete años de vacío: Basándose en informes de la psicóloga P.B.A. (hoy investigada), el sistema le arrebató a Barra el derecho de ver crecer a su hija. Al momento de la denuncia, la niña tenía 3 años; hoy tiene 12.
- El colapso de la mentira: En primera instancia, el juez Pablo Pinto dictó la absolución por falta absoluta de pruebas.
- Marzo 2026: El camarista Beltramone ratifica la inocencia.
- Lo más escandaloso: la querella, al verse descubierta y sin sustento ante una revisión seria, desistió de la apelación y ni siquiera se presentó a la audiencia.
La complicidad del Estado
El fallo de Beltramone es un misil contra el Ministerio Público de la Acusación (MPA). El juez cuestionó por qué la Fiscalía reabrió una causa archivada sin fundamentos nuevos, permitiendo que informes viciados y peritajes «prearmados» dictaran el destino de una familia.
Este caso demuestra que bajo el amparo de las políticas de género, se ha permitido que organizaciones civiles y profesionales militantes del feminismo capturen y manipulen la justicia.
La red fue denunciada por un grupo de abogados penalistas (entre ellos José Nanni y Viviana Cosentino) y padres afectados que sostienen que estos informes «calcados» fueron determinantes para que los jueces ordenaran restricciones de acercamiento y desvincularan a los niños de sus padres durante años.
Delitos investigados: La causa caratulada en septiembre de 2025 incluye sospechas de asociación ilícita, estafa procesal, corrupción de menores y falso testimonio agravado.
La absolución de Pablo Barra es una victoria, pero agridulce porque el tiempo perdido no vuelve. Es hora de que la justicia actúe con todo el peso de la ley contra estas «fábricas de denuncias».
No se puede permitir que el bienestar de los niños sea el botín de guerra de una ideología que ve en cada padre a un agresor en potencia. Justicia no es venganza, y la verdad no tiene género.

