La Resurrección, pronto

Miércoles 8 de abril de 2026

Entre 8 y 10 años le llevó a Mel Gibson escribir «La Resurrección de Cristo».
La anunciada secuela de La Pasión de Cristo —proyecto que durante años ha generado expectativa lleva por título La Resurrección de Cristo.
A diferencia de la primera película, centrada en las últimas horas de Jesús, esta nueva entrega pretende abordar un terreno mucho más complejo: no solo la resurrección, sino también sus implicaciones espirituales, simbólicas y según algunas versiones del guion, incluso dimensiones fuera del tiempo lineal.
Detrás de este ambicioso proyecto está nuevamente Mel Gibson, quien ha reconocido públicamente que escribir esta secuela ha sido uno de los mayores desafíos de su carrera.
A diferencia del relato de la crucifixión más delimitado narrativamente en los evangelios, la resurrección plantea un problema estructural: ¿cómo representar lo divino, lo eterno, sin caer en lo abstracto o incomprensible para el espectador?
Para enfrentar este reto, Gibson trabajó durante años en el guion junto a su hermano Donal Gibson y el guionista Randall Wallace.
Según declaraciones del propio Wallace, el proceso creativo no fue lineal: hubo múltiples versiones, algunas descartadas por ser demasiado teológicas, otras por alejarse del lenguaje cinematográfico.
La dificultad principal era encontrar un equilibrio entre fidelidad espiritual y claridad narrativa.
Uno de los aspectos más complejos fue cómo representar la resurrección sin trivializarla.
No se trata simplemente de mostrar a Jesús saliendo del sepulcro; el guion busca explorar lo que ocurre “más allá”: el descenso a los infiernos, la derrota de la muerte, y la transformación de la realidad misma.
Esta ambición llevó a Gibson a describir el proyecto como “un viaje psicodélico y profundamente espiritual”, una declaración que refleja el nivel de riesgo creativo involucrado.
Además, el personaje de Jesús en un principio se decía que sería interpretado nuevamente por Jim Caviezel pero se ha confirmado que será el finlandés Jaakko Ohtonen quien lo hará.
En la primera película, el sufrimiento físico era el eje; en la secuela, el enfoque se desplaza hacia lo trascendental.
Esto implica una actuación más contenida, casi mística, donde la presencia y el simbolismo pesan más que el diálogo.
El desarrollo del guión también estuvo marcado por el peso cultural de la primera entrega. La Pasión de Cristo no solo fue un éxito comercial, sino un fenómeno global que dividió opiniones por su crudeza y su enfoque religioso.
Superar ese impacto sin repetir la fórmula, ha sido otra de las grandes dificultades para Gibson.

