El Día del Niño en México


Miércoles 8 de abril de 2026
Antes que nada, aclaremos: la efeméride a que nos referimos es el DÍA DEL NIÑO, tal cual. No es el día de la niñez, ni de las infancias, ni del niño y de la niña, como de manera aberrante pretenden algunos trastornados, partidarios de la mal llamada ideología de género.
Decir (o escribir) DEL NIÑO es genérico, esto es, que abarca e incluye, por supuesto, a las niñas. No se precisa redundar, ni ser pleonástico para resaltarlo.
Puntualizado esto, prosigamos: el Día del Niño en México no empezó como una celebración.
Surgió después de la Primera Guerra Mundial, cuando millones de niños quedaron en condiciones extremas: sin hogar, sin acceso a educación y sin protección básica.
A partir de ese contexto, varios países comenzaron a plantear que la infancia necesitaba derechos propios, no solo cuidados familiares.
En 1924, la Sociedad de las Naciones aprobó la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño.
Ese mismo año, en México, el gobierno de Álvaro Obregón, junto con el secretario de educación José Vasconcelos, establecieron el 30 de abril como el Día del Niño (SUBRAYAMOS, DEL NIÑO, no de la niñez, ni de las infancias, ni del niño y de la niña)
El objetivo no era festejar. Era generar conciencia sobre la situación de la infancia y promover acciones desde el Estado en educación, salud y bienestar.
La fecha no está ligada a un evento histórico específico. Fue una decisión institucional para incorporar el tema en la agenda pública y en el calendario escolar.
Con el tiempo, la fecha cambió de enfoque. Las escuelas comenzaron a organizar actividades, se incorporaron regalos y la celebración se volvió parte de la cultura popular.
Hoy, el 30 de abril sigue siendo una de las fechas más reconocidas en México. Pero su origen no está en los dulces ni en los festivales (ni mucho menos en la ideología de género).
Repítanlo mil veces, aunque les provoque urticaria: EL 30 DE ABRIL CELEBRAMOS EL DÍA DEL NIÑO.

