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Domingo 23 de agosto de 2026

Doce años separan dos cifras en la vida de Tina Turner. 36 centavos.180.000 personas.

La primera corresponde a la noche del 1 de julio de 1976, cuando abandonó a Ike Turner en Dallas después de años de violencia y control.

La segunda pertenece al estadio Maracaná de Río de Janeiro, donde en 1988 una multitud de 180.000 espectadores pagó por verla actuar.

Entre ambas hubo una reconstrucción mucho menos espectacular de lo que su éxito posterior podría hacer pensar.

Tina tenía 36 años cuando salió del Statler Hilton con un pequeño bolso, 36 centavos y una tarjeta de gasolina Mobil.

Cruzó una autopista y llegó a un Ramada Inn. Explicó al gerente quién era y que no podía pagar la habitación aquella noche. Él decidió alojarla.

Al día siguiente comenzó una etapa en la que ser una cantante famosa servía de muy poco.

Durante las primeras semanas tuvo que mantenerse oculta. Se alojó con conocidos, limpió casas de amigos y permaneció separada temporalmente de sus hijos porque temía que Ike descubriera dónde estaba.

La ruptura también dejó problemas financieros.

La gira de Ike & Tina Turner se canceló y promotores comenzaron a reclamar dinero por actuaciones incumplidas.

Tina necesitaba ingresos y aceptó prácticamente cualquier trabajo relacionado con el espectáculo: concursos de televisión, programas de variedades, clubes pequeños, hoteles y actuaciones en convenciones.

Durante casi dos años también recurrió a cupones de alimentos. El divorcio terminó en 1978.

Tina renunció a buena parte de los bienes acumulados durante el matrimonio y quedó responsable de importantes obligaciones económicas.

Hubo algo que insistió en conservar: el nombre artístico que ya llevaba casi veinte años construyendo. Tina Turner.

Ese nombre, por entonces, tampoco garantizaba demasiado.

Sus primeros discos después de la separación tuvieron escaso éxito. Muchos ejecutivos de la industria la consideraban una artista perteneciente a otra época. Cuando comenzó a trabajar con el representante Roger Davies, ya había cumplido 40 años.

Entonces su carrera cambió de dirección. En 1984 apareció Private Dancer.

“What’s Love Got to Do with It” llegó al número uno en Estados Unidos. En los Grammy de 1985, Tina obtuvo cuatro premios aquella noche, incluidos Grabación del Año y Mejor Interpretación Vocal Pop Femenina.

Cuatro años después llegó Río de Janeiro.

El 16 de enero de 1988, durante su gira Break Every Rule, Tina salió al escenario del Maracaná frente a 180.000 espectadores de pago.

Guinness registró aquella noche como la mayor audiencia de pago reunida hasta entonces para el concierto de un solista. Tenía 48 años.

En Dallas había salido de un hotel sin saber siquiera dónde dormiría después.

En Río necesitó uno de los estadios más grandes del mundo para contener a las personas que habían ido a verla.

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