Historia

La venta de esclavos Yaquis a las haciendas henequeneras en el porfiriato

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Martes 18 de agosto de 2026

Entre 1900 y 1908, el gobierno de Porfirio Díaz deportó entre 6,000 y 8,000 yaquis de Sonora a las haciendas henequeneras de Yucatán y Campeche.

No llegaron como migrantes, sino como prisioneros de guerra vendidos a 65 pesos por cabeza.

El coronel Francisco B. Cruz confesó al periodista John Kenneth Turner que en tres años y medio había entregado 15,700 yaquis y que del 10 al 20 por ciento de ellos, moría en el trayecto. De cada venta, 10 pesos se quedaban en su bolsillo.

El origen fue el combate del Mazocoba, en enero de 1900. El parte militar contó 397 muertos yaquis, sin sumar a quienes cayeron a las barrancas.

Las viudas y huérfanos capturados formaron la primera «remesa» rumbo al sureste.

A varias madres les arrancaron a sus hijos; otras, desesperadas, los arrojaron al mar durante el viaje.

La ruta del destierro duraba semanas: vapor de Guaymas a San Blas, veinte días de marcha forzada hasta San Marcos, tren a Guadalajara y a la Ciudad de México, Ferrocarril Interoceánico a Veracruz y de dos a cinco días de barco hasta Progreso.

Al desembarcar les quemaban la ropa y los vestían de manta y hipil maya.

En febrero de 1908 dieciséis yaquis saltaron al agua desde un transporte; seis se ahogaron.

En la hacienda San Antonio Yaxché, de Augusto L. Peón, Turner contó 1,500 peones en 3,000 hectáreas: unos 200 yaquis, 30 coreanos y el resto mayas.

Ahí presenció el castigo de un joven llamado Rosanta Bajeca: quince latigazos con cuerdas mojadas, cronometrados con reloj cada seis segundos, por no lograr cortar 2,000 pencas al día.

Llevaba apenas un mes en Yucatán. El pago era de 25 centavos diarios en crédito para la tienda de raya, nunca en dinero.

No se resignaron. En septiembre de 1905, unos 90 yaquis abandonaron la finca Sakakal; 28 fueron rastreados hasta los montes de Uxmal, hirieron a dos sirvientes y cruzaron a Campeche «en actitud hostil». Las autoridades yucatecas tuvieron que detener la persecución en la frontera estatal.

Todo esto ocurría mientras el henequén vivía su auge: de menos de 50,000 pacas en 1870 a más de 600,000 en 1905, con Olegario Molina firmando un pacto secreto con la International Harvester en 1902.

La liberación llegó en 1911, cuando Madero pactó su retorno a Sonora.

Décadas después, con Cárdenas, la tribu recuperó cerca de medio millón de hectáreas.

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