El amor de Papá


Domingo 16 de agosto de 2026
Billy Miske sabía que probablemente estaba viviendo sus últimas semanas cuando tomó una decisión difícil de imaginar: pidió una pelea porque no quería irse de este mundo sin dejarle a su esposa y sus tres hijos una última Navidad feliz.
Miske había sido diagnosticado años antes con la enfermedad de Bright, un grave padecimiento renal para el que en aquella época prácticamente no existía solución.
Para 1923 su condición había empeorado considerablemente, tenía problemas económicos y llevaba meses sin subir al ring
Su cuerpo estaba tan deteriorado que ni siquiera estaba en condiciones de realizar una preparación normal.
Aun así convenció a su manager para conseguirle una última pelea.
El rival tampoco era un regalo: Bill Brennan había disputado el campeonato mundial pesado contra Jack Dempsey y era un contendiente experimentado. El combate se realizó el 7 de noviembre de 1923 en Omaha.
Miske hizo algo extraordinario. Noqueó a Brennan en el cuarto round.
Cobró aproximadamente 2,400 dólares y utilizó aquel dinero para recuperar bienes familiares que había empeñado, comprar regalos y darle a su esposa Marie y a sus tres hijos la Navidad que había imaginado.
Ellos todavía no conocían completamente la gravedad de su situación.
Después de Navidad su cuerpo finalmente colapsó. Billy Miske murió el 1 de enero de 1924, solamente 55 días después de aquella última pelea. Tenía 29 años.
Muchas historias de boxeo hablan de hombres que subieron lesionados, enfermos o en desventaja.
Miske subió sabiendo que podía estar peleando literalmente contra sus últimos días.
No lo hizo por un cinturón. Lo hizo porque quería dejarle un último recuerdo feliz a su familia. Y ganó.

