La última boda de Elizabeth Taylor


Domingo 16 de agosto de 2026
Elizabeth Taylor había protagonizado algunos de los romances más famosos de Hollywood.
Pero su octavo y último matrimonio fue con un trabajador de la construcción al que conoció mientras ambos intentaban reconstruir sus vidas en un centro de rehabilitación.
Se llamaba Larry Fortensky.
Taylor lo conoció en 1988 en el Betty Ford Center, donde ambos recibían tratamiento por problemas relacionados con las adicciones.
Ella era una de las actrices más famosas del planeta.
Había ganado dos premios Óscar y sus matrimonios, especialmente los dos que tuvo con Richard Burton, habían llenado durante décadas las páginas de la prensa.
Fortensky llevaba una vida completamente diferente.
Había trabajado como camionero y obrero de la construcción. Tenía 20 años menos que ella.
Y allí, alejados de Hollywood, comenzó la relación.
Tres años después decidieron casarse.
El lugar elegido tampoco podía ser ordinario.
Michael Jackson, uno de los amigos más cercanos de Elizabeth Taylor, ofreció su rancho Neverland Valley, en California, para celebrar la ceremonia.
El 6 de octubre de 1991, Taylor, de 59 años, se casó con Fortensky, de 39.
Era su octava boda y él se convertía en su séptimo marido, porque Taylor se había casado dos veces con Richard Burton.
Unos 160 invitados llegaron a Neverland. Entre ellos había actores, músicos, diseñadores y algunas de las figuras más conocidas del entretenimiento estadounidense.
Michael Jackson acompañó a su amiga durante la celebración. Elizabeth apareció con un vestido de encaje amarillo pálido diseñado por Valentino.
Pero fuera del rancho se desarrollaba otro espectáculo. La prensa quería conseguir una fotografía a cualquier precio.
Helicópteros comenzaron a sobrevolar Neverland intentando obtener imágenes desde el aire.
El ruido llegó a escucharse durante la propia ceremonia. Y hubo alguien dispuesto a ir todavía más lejos.
Un fotógrafo intentó entrar literalmente desde el cielo lanzándose en paracaídas sobre la propiedad.
Taylor había colocado un enorme aviso prohibiendo las cámaras porque había vendido los derechos exclusivos de las fotografías de la boda a la revista People. Recibió un millón de dólares.
Y entonces convirtió la atención sobre su vida privada en algo completamente distinto.
Utilizó ese dinero para ayudar a poner en marcha la Elizabeth Taylor AIDS Foundation, creada aquel mismo año para combatir el VIH/SIDA y apoyar a quienes vivían con la enfermedad.
El matrimonio con Fortensky duró cinco años. Se divorciaron en 1996.
Pero aquel terminó siendo el último matrimonio de Elizabeth Taylor. Nunca volvió a casarse.
Por eso una de las bodas más extravagantes de Hollywood comenzó en uno de los lugares menos glamorosos imaginables.
Una estrella mundial y un trabajador de la construcción se conocieron mientras ambos estaban en rehabilitación.
Tres años después se casaron en el rancho de Michael Jackson, mientras helicópteros rodeaban el cielo y un fotógrafo intentaba caer sobre la ceremonia en paracaídas.
Y un millón de dólares pagados por las fotografías terminaron destinados a una causa que se convertiría en una de las partes más importantes del legado de Elizabeth Taylor.

