Imitación de Cristo


Viernes 27 de febrero de 2026
Por Tomás de Kempis
No me venza, Dios mío, no me venza la carne y la sangre; no me engañe el mundo y su breve gloria;
no me derribe el demonio y su astucia.
Dame fortaleza para resistir, paciencia para sufrir,
constancia para perseverar.
Dame, en lugar de todas las consolaciones del mundo, la suavísima unción de tu espíritu y en lugar del amor carnal, infúndeme el amor de tu nombre.
Porque muy embarazosos son para el espíritu fervoroso la comida, la bebida, el vestido y todas las demás cosas necesarias para sustentar el cuerpo.
Concédeme usar de todo lo necesario templadamente y que no me ocupe en ello con sobrado afecto.
No es lícito dejarlo todo, porque se ha de sustentar la naturaleza; pero la ley santa prohíbe buscar lo superfluo y lo que más deleita, porque de otro modo la carne se rebelaría contra el espíritu.
Ruégote, Señor que me rija y enseñe tu mano en estas cosas, para que en nada me exceda.

