Los videoclubes, ya solo un recuerdo…


Viernes 14 de agosto de 2026
¿Te acuerdas de ir a Blockbuster a escoger una película para el fin de semana?
Antes de Netflix, antes del streaming y antes de tener miles de películas al alcance de un clic, elegir qué ver significaba entrar a un Blockbuster, recorrer los pasillos y encontrar una película que todavía estuviera disponible.
Blockbuster llegó a México en 1991. Su primera tienda abrió en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, convirtiendo a México en el primer país de habla hispana en recibir la cadena.
El éxito fue enorme. Para el año 2000, México ya tenía alrededor de 200 tiendas, y durante los años siguientes la cadena siguió expandiéndose por todo el país. Para 2013 llegó a operar más de 300 sucursales y tenía millones de clientes.
Pero Blockbuster no solo rentaba películas. También podías encontrar videojuegos, películas en venta y, posteriormente, otros productos relacionados con el entretenimiento.
Incluso México fue escenario de un proyecto que no tuvo precedentes en otros mercados: los Blockbuster Cinema.
El problema llegó cuando cambió la manera de consumir entretenimiento. Los DVD comenzaron a perder terreno frente al contenido digital y las plataformas de internet.
Mientras Netflix se convertía en una alternativa cada vez más accesible, mantener enormes tiendas llenas de películas dejó de ser un negocio tan rentable.
En enero de 2014, Grupo Elektra adquirió el 100 % de Blockbuster México, que entonces tenía más de 300 puntos de venta.
La intención era transformar las tiendas y aprovechar su red para ofrecer también otros productos y servicios.
Pero el cambio llegó demasiado tarde. En 2015, las tiendas comenzaron a abandonar la marca Blockbuster y fueron transformándose en The B Store. Para entonces, el número de establecimientos ya había disminuido considerablemente.
En 2016, The B Store salió definitivamente del mercado mexicano y todas sus sucursales cerraron. Así terminó una historia de aproximadamente 25 años en México.
Hoy ya no queda ningún Blockbuster oficial en nuestro país. La última tienda de la cadena que sobrevive en el mundo está en Bend, Oregón, y se convirtió en un auténtico santuario para quienes todavía recuerdan aquella época.
Pero quizá lo que más recordamos no son las películas.
Es ir un viernes por la noche, recorrer los pasillos, buscar una portada que nos llamara la atención y regresar a casa con una película bajo el brazo.

