Sidra Pino, el champagne de Yucatán


Domingo 27 de septiembre de 2026
Mucho antes de convertirse en una de las bebidas más recordadas por varias generaciones de yucatecos, Sidra Pino tuvo sus orígenes en un pequeño negocio de Mérida y en la visión de un hombre que terminaría dando inicio a una de las industrias refresqueras más importantes de la Península.
La historia comienza con José María Pino Rusconi, originario de San Francisco de Campeche, quien antes de dedicarse formalmente a la fabricación de bebidas tenía en Mérida una sorbetería y refresquería.
En aquel entonces, la elaboración de bebidas era principalmente artesanal, pero el éxito de sus productos lo llevaría a buscar nuevas formas de producción.
En 1887, Pino Rusconi fundó su primera empresa en Mérida. Con el crecimiento del negocio, hacia finales del siglo XIX confió la administración a su hijo, José María Pino Domínguez, quien tendría un papel fundamental en la transformación del proyecto familiar.
El negocio comenzó a prosperar y, ante la creciente demanda, se tomó la decisión de invertir en maquinaria moderna, dejando atrás buena parte de los procesos artesanales para convertirse progresivamente en una verdadera industria.
Esta nueva etapa recibió el nombre de «La Yucateca», denominación que quedaría vinculada a los primeros años de la empresa.
La industrialización permitió aumentar considerablemente la producción y distribución de las bebidas.
La empresa comenzó con productos como la llamada «Negra», de sabor asociado a vainilla y plátano, además de cebada y agua mineral, y posteriormente incorporó nuevos sabores que fueron ampliando su presencia en el mercado regional.
Con el paso de los años, Sidra Pino dejó de ser solamente un producto comercial para convertirse en parte de la vida cotidiana de los yucatecos.
Su nombre quedó ligado a reuniones familiares, fiestas, tiendas de barrio y recuerdos de infancia, mientras que la empresa llegó a consolidarse como una de las industrias refresqueras más importantes del sureste mexicano.
La historia de aquella primera empresa iniciada por Pino Rusconi terminaría dando origen a una marca que atravesó generaciones y que, con el tiempo, se convertiría en uno de los símbolos más entrañables de la memoria gastronómica yucateca.
Una historia que todavía tiene mucho por contar
La historia de Sidra Pino no termina aquí. Detrás de aquella emblemática botella también existe la historia de otros productos que conquistaron el gusto de los yucatecos y que hoy forman parte de la memoria colectiva.
