Sociedad

MÁS DE 40 DÍAS DE AYUNO Y ORACIÓN POR SU HIJA: UNA HISTORIA DE FE Y AMOR

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Viernes 4 de septiembre de 2026

Un padre viendo sufrir a su hija haría casi cualquier cosa por verla bien.

Eso fue lo que vivió el actor Kevin James cuando su hija atravesaba una etapa marcada por tics severos y graves dificultades para dormir.

Él y su esposa se sentían preocupados y no sabían qué más podían hacer.

Fue entonces cuando Kevin tomó una decisión profundamente personal: comenzar a ayunar y rezar por ella.

Lo que inicialmente pensaba hacer durante unos pocos días terminó prolongándose por más de 40 días.

Pero llegó un momento en que estuvo a punto de rendirse.Tenía hambre. Estaba agotado y sentía que nada estaba cambiando.

Precisamente ese día, tocó la puerta de su hija y le preguntó cómo se encontraba. Ella le contó algo que llenó de esperanza su corazón: por fin había podido dormir muy bien.

Cuando ella supo que su padre estaba pensando terminar el ayuno, le preguntó si todavía continuaba haciéndolo. Kevin decidió seguir adelante.

Para él, aquella mejoría fue una respuesta a sus oraciones y quedó grabada como una experiencia profundamente espiritual.

Años después, recuerda aquel episodio no solamente como una historia de ayuno, sino como una historia de amor, sacrificio y entrega de un padre por su hija.

Y de aquella experiencia también aprendió algo importante: Las respuestas de Dios no siempre llegan cuando queremos, ni de la manera que esperamos.

«Perseveren en la oración, velando en ella con acción de gracias.»
Colosenses 4,2

La historia también deja una enseñanza sobre la perseverancia. Porque la fe no significa ser perfecto. Todos podemos caer. Todos podemos cansarnos. Todos podemos tener momentos de duda.

Lo importante es volver a levantarnos y continuar caminando con Dios. Como él mismo expresó: «Vas a caer, pero se trata de volver a levantarte.»

Que nunca olvidemos el poder de una oración hecha con amor. Y que, cuando atravesemos momentos en los que parece que Dios permanece en silencio, tengamos la paciencia para seguir confiando.

A veces la fe no consiste en entender lo que Dios está haciendo, sino en seguir confiando en Él mientras esperamos.

Ora. Persevera. Ama. No te rindas.

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