Pionero de la Neurocirugía en México


Martes 24 de agosto de 2026
Fue el hombre que puso una placa de platino en la cabeza de Pedro Infante y el que le dio a México su primer gran centro de neurocirugía.
Manuel Velasco Suárez nació el 28 de diciembre de 1914 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, único varón entre cinco hermanos.
Se tituló con honores como médico cirujano en la Universidad Nacional Autónoma de México en octubre de 1939 y murió el 2 de diciembre de 2001, a los 86 años, víctima de un tumor maligno en la médula espinal, justo una enfermedad de las que él atendía.
Se formó cinco años en Estados Unidos con una beca del gobierno: en el Hospital General de Massachusetts, de Harvard, y en el de la Universidad George Washington.
Volvió en 1943 y en 1948 creó en el Hospital Juárez el primer programa de residencia en neurocirugía del país.
Su obsesión mayor tardó casi diez años en cuajar: el 28 de febrero de 1964 se inauguró el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, con 150 camas.
Lo dirigió de 1964 a 1970 y desde el 21 de agosto de 1989 el instituto lleva su nombre. Más de 400 médicos salieron de sus aulas.
Se le atribuye haber operado a Pedro Infante tras sus dos primeros accidentes y haberle colocado la placa de platino que, años después, permitió identificar su cuerpo tras el desplome aéreo de Mérida en 1957.
Cuenta la anécdota que el ídolo le llevó mariachis a su casa para agradecerle.
La política, decía, «no es otra cosa más que hacer medicina en grande». Fue subsecretario de Salubridad, gobernador de Chiapas de 1970 a 1976, periodo en el que fundó la Universidad Autónoma de Chiapas y secretario ejecutivo del Consejo de Salubridad General de 1988 a 1994.
Fue además suegro de Manuel Camacho Solís. Fue gobernador de Chiapas de de 1970 a 1976.
Escribió 6 libros, más de 400 artículos científicos y dictó unas 1,200 conferencias.
En 1985 compartió el Premio Nobel de la Paz otorgado a la asociación internacional de médicos contra la guerra nuclear, que él impulsó en México.
Tuvo 11 hijos, descansa en la Basílica de Guadalupe y en 2021 recibió la Medalla Belisario Domínguez post mortem.
Solía repetir: «El hombre no vale por lo que tiene, ni siquiera por lo que sabe, sino por lo que sirve».


