Sociedad

Debemos cuidar a nuestros hijos

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Viernes 10 de julio de 2026

Como padres, tenemos la responsabilidad de guiar a nuestros hijos con amor, verdad y principios sólidos.

La Biblia nos recuerda: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6), y también: “Y estas palabras… las repetirás a tus hijos” (Deuteronomio 6:6-7). Por eso, debemos enseñarles a pensar con discernimiento y a vivir conforme a la verdad.

La ciencia y la biología muestran que el ser humano es una especie sexuada. Desde la concepción, el sexo biológico queda determinado por la carga cromosómica, desarrollándose como hombre o mujer.

Los sentimientos pueden cambiar, las percepciones pueden variar, pero la realidad biológica permanece.

Vivimos en una época donde se pretende enseñar a los niños que el sexo puede ser algo subjetivo o dependiente de la autopercepción.

Como padres, tenemos el derecho y el deber de enseñarles a nuestros hijos que la realidad existe y que no puede ser redefinida por las tendencias culturales del momento.

Esto no significa odiar, perseguir o maltratar a nadie. Toda persona merece respeto y dignidad, porque todos fuimos creados a imagen de Dios (Génesis 1:27).

Sin embargo, respetar a las personas no nos obliga a aceptar todas las ideas o ideologías que se promueven en la sociedad.

También debemos recordar que los niños son especialmente vulnerables a la influencia cultural.

Por eso, es responsabilidad de los padres estar atentos a lo que aprenden, ven y escuchan, enseñándoles a pensar críticamente y a valorar la verdad por encima de las presiones sociales.

Como católicos, creemos que Dios creó al ser humano varón y mujer, y que la familia tiene un papel fundamental en la formación de los hijos.

La Biblia también nos llama a criar a nuestros hijos “en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4).

Por ello, no permaneceremos en silencio cuando se intenten promover ideas que consideramos contrarias a la verdad que Dios revela en su Palabra.

Amar a nuestros hijos también significa protegerlos, guiarlos y enseñarles a mantenerse firmes en la verdad, aun cuando esta sea impopular.

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