¿Qué pasará después del 1 de julio?


Martes 30 de junio de 2026
Por Víctor Salvatore
Durante meses hemos escuchado hablar de «excomuniones», «cisma», sanciones y castigos canónicos.
Consideramos que hay varios escenarios que son más o menos probables.
El primer escenario sería repetir, en esencia, lo ocurrido en 1988.
Excomulgar a los obispos involucrados y declarar que quienes brinden una adhesión formal al supuesto cisma también incurren en sanciones.
Probablemente, como la vez pasada, sea igual de poco claro con quienes son los que se «adhieren formalmente al cisma», prácticamente igual que lo de la plena comunión.
El problema es que esa famosa «adhesión formal» siempre ha sido una cuestión poco clara. Históricamente, los intentos de aplicar sanciones a simples fieles por asistir a la FSSPX han sido escasos y poco exitosos.
Caso particularmente notable fueron los «Hawaian six»
Pero eso sí, para muchos fieles, el mayor castigo no sería canónico sino social.
Ya podemos imaginar los titulares, los vídeos, los influencers católicos y los expertos de ocasión, todos, explicando durante meses quién es cismático y quién no.
En 1988 no existían podcasters e influencers que pudieran servir para causar confusión, como en este caso.
Existe un segundo escenario.
Además de sancionar a los obispos, Roma podría retirar las facultades concedidas por el Papa Francisco para las confesiones y los matrimonios.
Sería una medida mucho más seria porque afectaría directamente la vida sacramental cotidiana de los fieles.
Aun así, conviene recordar algo.
La Fraternidad existió durante décadas antes de que esas facultades fueran concedidas. No sería una situación nueva, para algunos sería un problema, a muchos nos daría igual.
Existe un tercer escenario, que consideramos poco probable, pero ¡Como han chismorreado al respecto!
Extender las sanciones a los sacerdotes de la Fraternidad.
Francamente, no estamos convencidos de que esto produjera el efecto que algunos imaginan, porque muchos piensan que la Fraternidad se quedará sin fieles, pero la realidad y experiencia nos dice que no será el caso.
Después de casi cuarenta años escuchando las mismas acusaciones, la mayoría de los sacerdotes y fieles de la FSSPX saben perfectamente cuál es el precio que podría tener esta decisión.
Y finalmente existe el escenario más «catastrófico»
Intentar castigar también a los fieles que reciben sacramentos en la Fraternidad. Lo consideramos una imposibilidad.
No sólo sería una medida extremadamente difícil de aplicar en la práctica, sino que además afectaría a miles de fieles que durante años han sido empujados hacia la FSSPX por el cierre de iglesias por los eventos ocurridos en 2020, las restricciones a la Misa tradicional y la desaparición progresiva de alternativas (nótese Traditionis Custodes).
Dentro de todo, si nos preguntamos hoy cuál parece el escenario más probable, tenemos claro qué es lo que puede pasar.
El Vaticano no se quedará con los brazos cruzados.
Tampoco creo que veamos la aplicación de las medidas más extremas que algunos anuncian con bombo y platillo. El escenario más probable, es el primero.
De cualquier forma, lo sabremos muy pronto.
Falta cosa de un día para las Consagraciones Episcopales en Écône.

