El soldado que eligió a Cristo por encima de un imperio


Lunes 22 de junio de 2026
San Menas de Egipto era un soldado romano. Entrenado para la batalla, respetado por sus compañeros y sirviendo en uno de los ejércitos más poderosos del mundo.
Pero cuando se le ordenó elegir entre César y Cristo, eligió a Cristo.
Nacido en el siglo III en el seno de una familia cristiana en Egipto, Menas ingresó en el ejército romano siendo joven.
Pronto se distinguió por su valentía, disciplina e integridad. Sin embargo, bajo la armadura de soldado latía el corazón de un cristiano fiel.
Entonces llegó la gran persecución de los cristianos bajo el emperador Diocleciano.
En todo el imperio, se ordenó a los creyentes ofrecer sacrificios a los dioses paganos y renunciar a Jesucristo. Muchos cedieron por miedo. Otros huyeron. Pero Menas se negó.
Un día, durante una celebración pública en honor a los dioses paganos, Menas se adelantó a la multitud y declaró con valentía:
«Soy cristiano. Solo adoro a Jesucristo».
Las autoridades quedaron atónitas. Que un soldado romano confesara abiertamente a Cristo era considerado un acto de rebelión contra el propio imperio.
Menas fue arrestado de inmediato. Fue golpeado, torturado y amenazado de muerte. Los funcionarios le prometieron honores y recompensas si simplemente ofrecía un sacrificio a los dioses paganos.
Pero Menas se negó a traicionar a su Señor. Cuanto más lo torturaban, más fuerte se volvía su fe.
Finalmente, alrededor del año 304, fue condenado a muerte y decapitado por Cristo.
Sin embargo, su historia no terminó ahí.
Tras su martirio, se reportaron innumerables milagros por su intercesión.
Su tumba en el desierto egipcio se convirtió en uno de los lugares de peregrinación más famosos del mundo cristiano.
Miles de personas viajaban desde todo el Imperio Romano en busca de sanación, consuelo y ayuda espiritual.
El santuario de San Menas creció tanto que llegó a ser conocido como uno de los mayores centros de peregrinación cristiana del mundo antiguo.
Hoy en día, sigue siendo uno de los santos más venerados de Egipto. Su vida nos recuerda que el verdadero valor no se encuentra en el campo de batalla, sino en permanecer fieles a Cristo cuando la fe tiene un precio.
Cuando el mundo exige concesiones, que tengamos el valor de San Menas.
San Menas de Egipto, poderoso mártir y hacedor de milagros, ¡ruega por nosotros!

