El aborto discrimina


Miércoles 10 de junio de 2026
El aborto, en su esencia, es la máxima forma de exclusión. Cuando condicionamos el derecho a vivir a las circunstancias de una persona, dejamos de hablar de derechos humanos y empezamos a hablar de selección social.
Si presenta una condición médica o discapacidad: Es discriminación por motivos de salud y capacidades (capacitismo). Todo ser humano merece protección, no solo el genéticamente perfecto.
Si nace en un entorno vulnerable o de pobreza: Es discriminación por razones socioeconómicas. La respuesta ética ante la pobreza es erradicar la miseria, no al ser humano que la padece.
Si es fruto de una agresión sexual: Es discriminación por el origen. Ninguna persona debe ser castigada ni privada de su vida por el delito de su progenitor.
Si interfiere con proyectos personales o expectativas sociales: Es discriminación por utilidad funcional o conveniencia. El valor intrínseco de una vida humana jamás puede subordinarse a los planes o deseos de un tercero.
La dignidad humana no es un premio que se otorga según las circunstancias, la salud o el estatus económico; es inherente a cada ser humano desde su concepción hasta su muerte natural. Nadie posee la prerrogativa moral de decidir qué vidas merecen ser vividas y cuáles no.

