Internacional

Suecia abandona la digitalización escolar


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Viernes 22 de mayo

El año pasado, el Ministerio de Educación e Investigación de Suecia estableció que «solo deben utilizarse herramientas de aprendizaje analógicas, como los libros, para niños menores de dos años, y que el posible uso de herramientas no analógicas debe estar muy restringido para todos los demás niños».

Las nuevas directrices buscan «volver a lo básico y restablecer un sólido sistema escolar basado en el conocimiento, con énfasis en las habilidades fundamentales de los primeros grados: lectura, escritura y aritmética». 

El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, líder del Partido Moderado, ha acuñado la frase «från skärm till pärm» (de la pantalla al cuaderno), argumentando que las clases sin computadoras crean mejores condiciones para que los jóvenes prosperen y desarrollen habilidades cognitivas.

Este giro de timón en Estocolmo no fue una decisión improvisada. Estuvo precedido por una consulta realizada en 2023 con investigadores académicos, organizaciones docentes y agencias públicas. 

La doctora Sissela Nutley, neurocientífica del Instituto Karolinska de la capital sueca, alertó sobre los efectos negativos del uso de tecnología en las escuelas, señalando investigaciones que demuestran que leer en una pantalla es menos eficaz que hacerlo en papel, además de evidencia sobre el impacto del tiempo frente a pantallas en el desarrollo infantil. 

Los datos respaldan su preocupación: en 2012, Suecia cayó diez posiciones en el ranking del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA).

En 2022 se produjo otro descenso, con el país escandinavo quedando por detrás de rivales como Estados Unidos, Finlandia y Dinamarca en matemáticas y comprensión lectora, con un cuarto de los jóvenes de 15 y 16 años sin comprensión lectora básica.

Suecia no está sola en esta reflexión. Sus vecinos nórdicos Noruega y Dinamarca también están reevaluando el papel de la tecnología en las escuelas, mientras que Corea del Sur ha comenzado a imponer límites al tiempo de pantalla para los estudiantes.

Por su parte, la Unesco, Unicef y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) publicaron recientemente una carta instando a los responsables de políticas públicas a «establecer, mejorar y sostener plataformas de aprendizaje digital que apoyen la educación como un derecho humano y un bien público», aunque sin ignorar los riesgos asociados.

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