La Flaca


Miércoles 20 de mayo de 2026
Esta canción que es un clásico de «Jarabe de Palo» esta inspirada en el romance más efímero, pero intenso, que vivió Pau Donés.
«La flaca» fue escrita por Pau y aquella historia comenzó en el mítico bar 1830, en pleno Malecón de La Habana, conocido entre los lugareños como La Tasca.
Corría el año 1995, y Pau Donés, junto a su banda y su equipo, habían viajado a la isla para grabar el videoclip de la canción “El lado oscuro”.
Entre risas y tragos de ron, cuando la noche ya empezaba a terminar, apareció una hermosa mujer vestida de rojo.
El tiempo se detuvo cuando Pau la vio entrar, una mujer de belleza hipnotizante, con un vestido de gasa semitransparente que lo hacía imaginar cada centímetro de su piel.
Era una mulata de mirada infinita, la misma que más tarde todos recordarían con esa frase inmortal: “Y en la cara dos soles que sin palabras hablan…”
Una metáfora muy bella, los “dos soles” eran sus ojos, tan radiantes y expresivos.
A la mañana siguiente, comenzaron los castings para elegir a la protagonista del video, pero Pau ya lo sabía. Ella era la elegida, sin duda alguna.
“Una diosa, eso es lo que era”, escribiría años después en su autobiografía «50 palos… y sigo dando».
Finalmente, la encontró; se llamaba Alsoris Guzmán. Le propuso ser parte del video y ella aceptó.
A los pocos días, se instaló en el mismo hotel donde se hospedaba el equipo español y compartió habitación con Eva Nielsen, la asistente de dirección, quien también quedó flechada con su belleza.
El video de «El lado oscuro» jamás llegó a filmarse, ya que el clima caribeño no lo permitió.
Pero una noche antes de partir, Alsoris se despidió, como siempre, con un beso en la mejilla.
Pau no pudo evitar decirle: Flaca, no me puedo ir de la isla sin haberme acostado contigo. Ella sonrió, abrió los brazos y respondió dulcemente:
Ven, Pablito.
Esa noche no hubo pasión, él se quedó dormido junto a ella, rendido por el cansancio y la emoción.
Al amanecer, mientras la veía dormir, tomó un lápiz y, con el alma temblando, escribió en apenas diez minutos un poema que más tarde se convertiría en una canción inmortal: “La Flaca”.
Horas después, en el aeropuerto, le entregó aquel poema antes de despedirse. Cuando la miró por última vez, la vio de pie, llorando mientras lo leía…

