Inzunza se atrincheró en el Senado y amenaza con complicar a Andy si lo entregan a Estados Unidos


Viernes 1 de mayo de 2026
Llamadas frenéticas para presionar a López Obrador; teme ser capturado y habla de pasar a la clandestinidad
El senador Enrique Inzunza, acusado este miércoles en una fiscalía de Nueva York de supuestos nexos con el Cártel de Sinaloa, pasó largas horas refugiado en su oficina del Senado con temor a que, si salía a la calle, podía ser arrestado o, desde ya, secuestrado para luego ser trasladado a Estados Unidos.
De instintos prácticos, a media tarde emitió un mensaje en la red social X en el cual rechazó las acusaciones y mencionó al ex presidente de la república Andrés Manuel López Obrador.
Luego de ello, fue un verdadero periplo telefónico. Habló con familiares, asesores políticos, abogados, diplomáticos, periodistas y hasta habría consultado a una allegada en Mazatlán dedicada a cuestiones de astrología y horóscopos de diversa índole.
El contenido de sus conversaciones, algunas con la voz tomada por la angustia, fue -según dicen en el Senado- variopinto.
Inzunza amagó con decir lo que sabe de la familia de López Obrador, con complicar a funcionarios del gabinete federal e, incluso, llegó a barajar la posibilidad de pasar a la clandestinidad.
Y es que Inzunza siempre fue el jefe político del gobernador Ruben Rocha.
Para él, la caída de Rocha era perfectamente calculable, pero su propio desplome estaba fuera de cualquier estimación.
El poder de daño del senador es considerable. Conoce a detalle todos los acuerdos que se realizaron para la campaña de Rocha en 2021 y de allí su capacidad de complicar a figuras centrales del morenismo como López Obrador, sus hijos y Adán Augusto López Hernández.
En la Cancillería circula la tesis de que Rocha, Inzunza y los funcionarios implicados deberían renunciar para someterse al procedimiento legal en territorio mexicano, bajo la autoridad nacional.
Esta sería la estrategia más enfocada en los beneficios del litigio pero que aún así, encierra contradicciones inquietantes: desde que despacha en Palacio, Claudia Sheinbaum entregó más de cien detenidos a la justicia estadounidense, por fuera del derecho mexicano.

Por ahora, en Sinaloa se impone la decisión de resistir y Rocha estaría analizando la posibilidad de convocar a movilizaciones en las próximas horas.
La salida política es la que encierra los riesgos más imprevistos, especialmente si Washington asumiera que México no entrega a personas con supuestos nexos con el crimen organizado.

