Espectáculos

El Indio y el Óscar


Spread the love

Martes 3 de marzo de 2026

Hay una historia que en México se cuenta como si fuera un secreto a voces: que la estatuilla del Óscar tiene cuerpo mexicano. Que ese caballero dorado, firme, con espada en mano, fue modelado a partir de Emilio “El Indio” Fernández.

La estatuilla fue concebida en 1928 por Cedric Gibbons, director de arte de la Metro-Goldwyn-Mayer y esculpida por George Stanley para la recién fundada Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Representa a un caballero estilizado sosteniendo una espada sobre un rollo de película con cinco radios, símbolo de las ramas originales de la industria. Esa es la versión documentada.

La otra versión que ha circulado durante décadas, sostiene que Gibbons buscaba un modelo humano para definir las proporciones del cuerpo y que fue la actriz Dolores del Río quien presentó al joven Emilio Fernández.

Según el relato, Fernández habría posado desnudo para que el escultor trabajara la anatomía de la figura.

Aquí es donde la historia se vuelve interesante. No existe ningún documento oficial, contrato, fotografía o registro en los archivos de la Academia que confirme que Emilio Fernández haya sido el modelo.

La institución nunca lo ha reconocido como tal. Tampoco hay evidencia directa en correspondencia o memorias de los diseñadores originales.

Sin embargo, el parecido físico alimenta la duda. En su juventud, Emilio Fernández tenía un cuerpo atlético, espalda ancha, cintura estrecha y una postura marcial que coinciden con la silueta del premio.

Las fotografías de los años treinta muestran una figura que encaja sorprendentemente con la proporción heroica del Óscar. Esa coincidencia visual es la gasolina del mito.

La Academia de Hollywood nunca ha corroborado ni desmentido oficialmente la historia. El silencio institucional ha permitido que la anécdota sobreviva, flotando entre la memoria cultural y la especulación.

Lo que sí es indiscutible es el peso real de Emilio Fernández en el cine mundial. Director de María Candelaria, ganadora de la Palma de Oro en Cannes en 1946, constructor de una estética visual que definió la Época de Oro del cine mexicano, Fernández sí dejó una huella tangible en la historia cinematográfica.

¿El cuerpo del Óscar es mexicano? No hay pruebas que lo demuestren. ¿Es imposible? Tampoco.

A veces los mitos persisten no porque estén comprobados, sino porque hablan de un momento en el que México tuvo la fuerza cultural suficiente para imaginarse incluso en la figura más codiciada del cine mundial.

Y esa parte, documentada o no, ya dice mucho.

Deja una respuesta