Sociedad

Zapatos nuevos


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Sábado 10 de enero de 2026

Hoy, un niño pequeño entró a la tienda y preguntó: “¿Dónde están los zapatos más baratos?”. Le mostré la sección y le pregunté si eran para el colegio. Me dijo bajito que sí.

Cuando miré sus pies, se me hundió el corazón: sus zapatos estaban completamente gastados, deshechos, a punto de deshacerse.

Le pregunté si con esos había ido el primer día de clases y me dijo que sí. Luego me contó su historia en voz baja y me partió el alma.

Le dije: “No te preocupes, elige los zapatos que más te gusten”. Me miró y respondió: “¿Por qué? No tengo plata”. Sonreí y le dije: “Tranquilo, yo te los compro”.

Su carita se iluminó. “¿¡De verdad!?”

Escogió su par favorito y antes de irse le pedí que me prometiera algo: que se portara bien en el colegio y sacara buenas notas. Me lo prometió. No paraba de repetir que le parecía un sueño, que no podía creer que estuviera pasando.

Mi nuevo amiguito salió de Finish Line con un par de zapatos nuevos para el año escolar. Nada puede hacernos más felices, que ver una sonrisa sincera en la cara de alguien. Ayudar a los demás es el mayor don que Dios nos ha dado.

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