Müller: No creemos en el Papa, creemos en Cristo


Lunes 5 de mayo de 2025
El cardenal Gerhard Ludwig Müller, de 77 años, concedió una entrevista al periódico anticatólico ElPais.es el día 29 de abril.
A continuación, compartimos los conceptos más relevantes vertidos por el purpurado:
– No debemos meditar sobre la misión del Papa sólo según estas categorías mundanas.
– Hay que presentar la doctrina cristiana, sea o no apropiada. Es más fácil hablar según lo que gusta a los demás, se tienen más amigos.
– En China se puede poner un retrato de Xi Jinping en las iglesias [como parte del polémico acuerdo entre la Santa Sede y China]. Esto es una ideología. No podemos seguir así, adorando a los hombres.
– Francisco ha dicho a menudo: ‘Soy el pastor del mundo’. No creo que eso sea cierto.
– Los obispos y los párrocos no son meros instrumentos para multiplicar las palabras del Papa.
– No creemos en el Papa, no creemos en un obispo, creemos en Cristo.
– Veo un papocentrismo en los medios de comunicación y no es sano.
– La enseñanza de los Papas sólo es vinculante en la medida en que esté de acuerdo con la Revelación.
– La Iglesia no tiene la solución a todos los problemas del mundo, sino sólo la misión de conducir a las personas a la vida eterna.
– Los cismas en la Iglesia siempre se han producido cuando hay una falta de claridad en la doctrina.
– En los últimos diez años no ha habido ninguna convocatoria del Colegio Cardenalicio. Esto debe cambiar porque el Colegio es el Senado del Papa. El Papa no puede trabajar sin este intercambio de puntos de vista. Una sola persona no puede ser experta en todos los aspectos de la vida, que hoy en día es muy complicada. Esto exige un estilo más colegial.
– El amor por la claridad no está muy desarrollado.
– Algunos que no conocen bien la Iglesia piensan que el Papa es como un gobernante omnipotente.
– Hay una habitación para papas en el Palacio Apostólico y Santa Marta es un hotel.
– La Fiducia suplicans fue un documento mal elaborado y hubo interpretaciones contradictorias por parte del propio Francisco.
– No necesitamos documentos contradictorios.
– La Iglesia necesita reconciliar a la gente, no duplicar los problemas dentro de sí misma.

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