Religión

15 de septiembre: los siete Dolores de la Santísima Virgen

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Viernes 16 de septiembre de 2022

Dos veces durante el año litúrgico, la Iglesia honra los dolores y la compasión de Nuestra Señora al pie de la Cruz.

La espada de dolor predicha por el anciano Simeón atraviesa el alma amorosa de la Madre de Dios, que está junto a su divino Hijo en agonía.

El Stabat Mater traduce su inmensa compasión, al ver a su dulce hijo desolado en la angustia de la muerte, y ella recibiendo su último suspiro.

Lo que su corazón maternal siente al pie de la Cruz le ha valido la palma del martirio sin pasar por la muerte (comunión).

El Papa Pío VII, que sufrió mucho por las persecuciones revolucionarias, extendió la fiesta de los Siete Dolores a toda la Iglesia en 1814. San Pío X la elevó al rango de fiesta de segunda clase en 1908.

En su carta del 9 de enero de 1801, Pío VII escribe: «Es ciertamente un deber de los cristianos para con la Santísima Virgen María, honrar incesantemente con afectuoso celo, como hijos de esta dulcísima Madre, el recuerdo de los dolores tan amargos que ella soportó con admirable valentía e invencible constancia, especialmente cuando, al pie de la Cruz de Jesús, los ofreció al Padre Eterno para su salvación.

«Que hagan suyo, pues, el precepto dado por el santo varón Tobías a su hijo acerca de su madre: ‘Debes acordarte de los muchos y grandes peligros que ella sufrió por ti’ (4, 4).

«¡Cuán grande ayuda y consuelo podemos prometernos y esperar de María Virgen en nuestras adversidades, al entablar con ella espontáneamente comunidad de preocupaciones y angustias!»

«¿Dónde podemos encontrar una ayuda más eficaz, para excitar nuestro corazón a este dolor tan justamente reclamado por Dios para mostrarnos misericordia, que en la amorosa y repetida meditación de los Dolores de María?»

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