El inolvidable Primo Abraham


Lunes 20 de octubre de 2025
Jorge «Primo» Abraham Rodríguez, cuya frase icónica «Aquí está Chanadú» resonaba en las ondas radiofónicas, fue una figura emblemática en la comunicación y el béisbol yucateco.
Aunque su voz ya no se escucha en la radio ni su carisma se ve en la televisión, su legado perdura como ejemplo para las nuevas generaciones.
Antes de ser un reconocido comunicador, el Primo Abraham fue beisbolista semiprofesional, lanzador zurdo en la década de 1940.
Tras una lesión, se dedicó a contratar peloteros en México y Cuba, lo que lo llevó a ser entrevistado y a tomarle cariño al micrófono.
Narró juegos de béisbol en el estadio Salvador Alvarado y Carta Clara, junto a figuras como el Chino Tamayo y Delmer Peraza.
Amante del deporte, el Primo Abraham fue promotor de las primeras ligas de béisbol de alto nivel en Yucatán, fundando la Liga Interzonas de Béisbol en el interior del estado.
Su opinión era muy respetada en el ámbito beisbolístico, y su palabra era obedecida ante las dudas en las decisiones de los ampayers.
Además de su pasión por el béisbol, el Primo Abraham fomentaba otros deportes como el básquetbol y la pesca.
En la televisión local, tuvo varios programas, desde infantiles hasta noticieros, llegando a recibir un reconocimiento de Don Emilio Azcárraga por 17 programas en vivo semanales.
Uno de los programas más conocidos fue cuando» los grande de la musica» promovió a grandes grupos musicales yucatecos donde su objetivo era dar a conocer a los grupos yucatecos por su talento y originalidad.
Entre los grupos promovidos se encuentran: Banda Israel, Moreno Show, Censurado, Calavera Show, Cleyver y la imagen, Grupo Mene, Tauro Show, Juan Carlos y su banda, Jumbo Jeet, Los Prismos, Grupo Azabache, Los Tremendos Aventureros, Xanadu, Grupo Okey, Los Méndez, Sandunga Show, Leos 77, Leonardo 79, Banda Magistral, La Chacara, Chiken y Sus Comandos entre muchos otros grupos.
Su programa Música, Risas y Cosas hizo época, promoviendo la música vernácula, como el Trío Los Condes y parejas cómicas regionales como Ponso y Chela.
Su desempeño como narrador de béisbol de los partidos de los Leones de Yucatán, equipo de sus amores, fue legendario.
La gente no olvida la expresión de grueso calibre proferida al aire, al reseñar un cuadrangular, que le valió un prolongado periodo de tiempo de suspensión, en un tiempo que el cuidado del lenguaje en los medios, era una realidad.
El Primo Abraham así era: pintoresco, solidario, empeñoso y apasionado. Fue un privilegio haberlo visto en las pantallas. Con el paso del tiempo, su recuerdo y su legado se agigantan.
