Sociedad

Los tres filtros de Sócrates

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Viernes 5 de septiembre de 2025

En la antigua Grecia, Sócrates era admirado por su sabiduría. Cierto día, alguien se acercó emocionado y le dijo:

—¿Quieres que te cuente lo que acabo de oír sobre tu amigo?

Sócrates levantó la mano con calma y respondió:

—Un momento. Antes de hablar, me gustaría que pasemos lo que vas a decir por una pequeña prueba que yo llamo los tres filtros.

—¿Tres filtros? —preguntó sorprendido el hombre.

—Así es —dijo Sócrates—. El primero es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a contar es verdadero?

—Pues… no. Solo lo escuché por ahí.

—Ya veo. Entonces no sabes si es cierto.

Pasemos al segundo filtro: la bondad. Lo que quieres contarme, ¿es algo positivo sobre mi amigo?

—No, más bien es todo lo contrario.

—Entonces —replicó Sócrates— quieres hablarme mal de él sin tener certeza de que sea verdad.

Queda un último filtro: la utilidad. Dime, ¿me sirve de algo saber lo que ibas a decir?

—La verdad… no mucho.

—Entonces —concluyó Sócrates— si lo que me traes no es verdadero, ni bueno, ni útil, ¿para qué contarlo?

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