Opinión

La vicepresidencia, ¿demasiado poco?

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Viernes 5 de septiembre de 2025

Recientemente pudimos enterarnos que el Partido Verde determinó nombrar vicepresidente de la mesa directiva del Senado, a nuestro coterráneo Jorge Carlos Ramírez Marín.

La designación no es fruto de la casualidad: Ramírez Marín es uno de los pocos legisladores con oficio, es profundo conocedor de los usos y costumbres Legislativos, es perito en derecho y un personaje afamado por su capacidad para la construcción de acuerdos y consensos.

Si algo caracteriza a Ramírez Marín de manera notoria y lo hace destacar, es su disposición al diálogo. Ello lo convierte en una figura con la calidad moral necesaria para ser interlocutor imprescindible en los momentos más álgidos.

Prueba de ello tuvimos recientemente en el episodio protagonizado por Alejandro Moreno y Gerardo Fernández Noroña: pese a lo exaltado del ánimo del campechano contra Changoleón, depuso su ira ante la figura de nuestro paisano; su prestigio y condiciones se impusieron al ímpetu y la rabia del ex gobernador de la vecina entidad.

De tal suerte, creemos que la vicepresidencia de la mesa directiva del Senado es más que merecida. Constituye un justo reconocimiento a su capacidad y calidad legislativa, a su reputación como propiciador de convenios.

Pero si nos vamos un poco más a fondo, es obligado preguntarse: amén del honor que el nombramiento implica, ¿no será demasiado poco para lo que representa y significa Ramírez Marín?

¿Quienes como él tienen sus virtudes y cualidades, para llevar a buen puerto los diálogos, y negociaciones en el turbulento océano Legislativo?

¿Qué otro legislador mexicano tiene su experiencia, nivel y prestigio?

¿Qué otro legislador goza del respeto, consideración, simpatía y aprecio de sus pares, sin distinción de partido?

Respondiendo todas las interrogantes, la respuesta obligada es nadie o casi nadie, por lo que también resulta obligatorio discernir que la recompensa por las capacidades y virtudes de Ramírez Marín es francamente escasa.

¿Será tal vez porque le aguarda al Prócer a la vuelta de la esquina un premio, por mucho, mayor?

Cuestión de tiempo para saber.

Seguimos pendientes…

Dios, Patria y Libertad

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