Historia

La debilidad de Aristóteles


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Viernes 8 de agosto de 2025

Aristóteles fue uno de los pilares del pensamiento occidental.

Maestro de Alejandro Magno, padre de la lógica, estudioso incansable de la ética y las ciencias naturales.

Pero también fue —como muchos de su tiempo— un firme defensor de la inferioridad de las mujeres.

Según decía, su lugar estaba en el hogar, al servicio de los hombres, por carecer de capacidad racional plena.

Sin embargo, siglos después, una leyenda medieval se encargó de ponerlo en evidencia.

Cuentan que Aristóteles, molesto por la distracción de Alejandro a causa de su relación con la cortesana Filis, trató de alejar al joven de sus encantos.

Filis, astuta, decidió darle una lección al mismísimo filósofo. Lo sedujo con maestría… y le propuso algo inaudito: que la dejara montarlo como castigo por sus ideas. Él, vencido por el deseo, aceptó.

La escena fue aún más humillante: Alejandro, advertido por Filis, observó en secreto cómo su sabio maestro se arrastraba a los pies de la mujer a la que había subestimado.

Avergonzado, Aristóteles sólo pudo justificar su debilidad con estas palabras:

“Piensa lo que puede hacer el amor en la juventud, si un viejo como yo no pudo resistirse a el.”

No se sabe a ciencia cierta si la historia fue real. Pero su simbolismo recorrió la Edad Media con fuerza: esculturas, pinturas y manuscritos inmortalizaron la imagen del filósofo sometido, humillado por aquello que despreciaba: la seducción femenina.

Paradójicamente, la figura que representó la autoridad del pensamiento racional se convirtió en un ícono de su derrota ante la pasión.

Y la leyenda sobrevivió. Porque quizás, en el fondo, lo que más fascina no es su sabiduría… sino que incluso Aristóteles tuvo un punto débil. Y se llamaba Filis.

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