La elección de jueces, una verdadera broma


Viernes 4 de abril de 2025
Por si a alguien le quedaba la inquietud de lo inconveniente de elegir jueces y magistrados por voto popular, la irrupción en escena de la chihuahueña Lulú Ríos, ha terminado por despejar todo asomo de duda.
La elección de funcionarios judiciales no es, ni debe ser un asunto de popularidad o simpatía, sino antes que nada la posibilidad de acreditar de manera fehaciente la capacidad, la experiencia y los conocimientos en materia jurisdiccional.
Pero la aparición de la aspirante norteña, ha convertido un asunto cuestionable, que de por si no arrojaba muchas certezas, en un verdadero vodevil mediático.
Más allá de que Ríos Ramírez posea un par de licenciaturas (en derecho y contaduría), es un hecho que la aspirante a juez ha sexualizado su imagen a efecto de llamar la atención de la gente, apareciendo ligera de ropa, con prendas reveladoras y actitudes sugestivas en redes sociales, como lo haría una teibolera en ciernes o una figura de only fans, desatando una verdadera catarata de hablillas, que ha tratado de capear argumentando violencia política de género (el manido y barato recurso del que echan mano quienes carecen de argumentos de peso para justificar sus desfiguros).
Por ende, una elección de suyo cuestionable, gracias a Lulú Ríos, se ha manchado de ligereza y de alta frivolidad, dejando de sobra claro, que los criterios que llevarán a las masas a elegir jueces y magistrados, no serán los mejores, ni los que garanticen el debido y correcto desempeño de la función jurisdiccional.

La elección se ha convertido en una charlotada, en un carnaval y por tanto, lo mejor será que los ciudadanos conscientes evitemos convalidar con nuestra participación, la gran farsa que se llevará a cabo.
Dejemos pues, que sea el voto duro de MORENA el que se eche a cuestas la vergüenza de elegir a una caterva de impresentables. Seguramente los operadores políticos han tirado línea ya de por quienes votar, toda vez que sería de una ingenuidad mayúscula, rayana en la estupidez pretender que el oficialismo respetará los resultados obtenidos en las urnas.
Es claro ya que las posiciones a ocupar tienen desde ahora nombres y apellidos y que nada ni nadie podrán hacer nada para cambiar esta realidad. Hagamos pues, que el desmesurado nivel de abstencionismo sea de manera prístina e inobjetable, sinónimo del rechazo popular que despierta esta fantochada de nombre reforma del poder judicial.
En cuanto a la licenciada Ríos Ramírez, le auguramos un futuro promisorio en la industria del cine para adultos. No nos extrañe que en breve, abra su canal oficial en la red social del círculo azul o que se haga público que suscribió un jugoso contrato con alguna revista para caballeros.
No se tome la hipótesis consignada con antelación como denigratoria; no somos nosotros quienes hemos desprestigiado la buena fama de la aspirante a juez. Ha sido ella misma quien se ha encargado de hacerlo, olvidando que la gente te trata conforme a tu apariencia.
Seguimos pendientes…
Dios, Patria y Libertad
