El nivel de la Cuarta Transformación y sus funcionarios


Lunes 10 de octubre de 2022
En las circunstancias actuales del mundo, no es ningún secreto, que nuestra patria requiere a sus mejores hijos al frente del quehacer público.
Solamente que la premisa anterior, no se cumple actualmente, ya que desde que accedió al poder la cuarta transformación, el propio presidente de la república detalló el perfil requerido para integrarse al gabinete: noventa por ciento fidelidad y diez por ciento de capacidad.
Amén de lo anterior (a confesión expresa, relevo de pruebas), es pertinente apuntar que en repetidas ocasiones, el presidente se ha exhibido refractario a la buena preparación y hasta a la inteligencia, denostando a aquellos que han cursado estudios en el extranjero o que han enfatizado la importancia de la capacitación, realizando estudios de posgrado.
Y no omitiendo además, hacer notar que el ejecutivo federal también ha llenado de improperios a la máxima casa de estudios de nuestro país y a sus alumnos, tachándolos de fifis y conservadores.
Como consecuencia de lo anterior, el nivel existente entre los funcionarios de la 4T es paupérrimo. Basta dar un vistazo a los nombres que figuran en el gabinete y en la relación de gobernadores, para constatarlo.
Los funcionarios que tenían alguna valía, ya todos han renunciado, quedando una caterva de impresentables, sin capacidades, ni lauros académicos.
Es oportuno mencionar en cambio, que muchos de los integrantes del gabinete o del cartel de gobernadores, se han dado a conocer, no por sus méritos o preparación, sino por sus escándalos o por lo retorcido de sus propuestas.
Para no herir egos o susceptibilidades, no mencionaremos a nadie por su nombre, pero dado que todo es vox populi, sería ocioso hacerlo.
Yucatán no es la excepción y en nuestras lajas, sucede exactamente lo mismo: si revisamos los nombres que figuran al servicio de la cuarta transformación a lo largo de toda la gama de tonos cromáticos que implica, también dan ganas de llorar.
Bastan solo unos botones de muestra: Raúl Paz con sus deslealtades, excesos y francachelas, Rogerio Castro con sus escándalos, Carmen Navarrete con sus berrinches y Joaquín Díaz Mena con sus desplantes autoritarios.
No entraremos en el análisis de sus finanzas, ni propiedades, porque sería demasiado prolijo hacerlo. Ya habrá momentos más oportunos al efecto.
Pero con estos botones de muestra, cabe preguntarse: ¿a gente de este nivel vamos a confiar el futuro y destino de nuestra entidad?, ¿Contarán con el perfil, la preparación, la capacidad para sacarnos adelante al momento de una crisis severa, de relieve global?, ¿Vamos a poner nuestra suerte y más aún, la de nuestros hijos, en manos de improvisados?, ¿Somos conscientes del riesgo que significaría hacerlo?
El pueblo yucateco tiene la palabra. Su voz deberá escucharse en las urnas este próximo 2024.
Seguimos pendientes…
