Solo por la amistad


Viernes 6 de noviembre de 2026
Tenía prohibido cantar por su salud, pero con su amigo siempre hacía una excepción
Carlos Lico, el señor de la voz de oro, nació en Izamal, Yucatán. De joven, contra los planes de sus padres, se fue a cantar con tríos sin nombre en cantinas de Nuevo Laredo.
Pocos conocían su secreto: al hablar tartamudeaba; al cantar, jamás.
Rodrigo de la Cadena lo buscó cuando apenas tenía 15 años. Consiguió su teléfono, le llamó y, en el primer encuentro, Carlos le permitió acompañarlo al piano.
Desde entonces no dejó pasar una semana sin visitarlo. Lico le decía «hijo».
Ya retirado y enfrentando el cáncer, Carlos tenía prohibido cantar. Aun así, rompía la regla cada vez que Rodrigo lo invitaba a un escenario.
En 2007, tras mucho insistir, aceptó un homenaje en el Teatro Peón Contreras de Mérida: cantó «No» y «Adoro» con el público de pie y terminó llorando de emoción.
Murió en 2009. Hay amistades que no se miden en años, sino en canciones compartidas.
