Thoreau y la resistencia civil


Lunes 2 de noviembre de 2026
En 1846, Henry David Thoreau se negó a pagar sus impuestos porque se oponía a la guerra entre México y Estados Unidos y a la esclavitud.
Pasó la noche en la cárcel por ello. Este hecho popularizó el concepto de desobediencia civil, la protesta pacífica contra una ley, que más tarde influyó en Gandhi, Martin Luther King Jr. y León Tolstói.
Aunque el hombre que inspiró la resistencia pacífica de Gandhi y Martin Luther King no era pacifista. Henry David Thoreau defendió la incursión armada de John Brown en 1859 y comparó su ejecución con la crucifixión de Cristo.
En un debate de 1841 sostuvo que la resistencia por la fuerza podía ser legítima. En 1844, además, incendió por accidente 120 hectáreas de los bosques de Walden, el lugar que lo haría inmortal.
En julio de 1846 pasó una noche en la cárcel por negarse a pagar seis años de impuestos, en protesta contra la guerra con México y contra la esclavitud.
Al día siguiente alguien, probablemente su tía, pagó la deuda contra su voluntad. De esa noche nació en 1849 “Desobediencia civil”, el ensayo que Gandhi leyó preso en Sudáfrica y que King descubrió en 1944.
El 4 de julio de 1845 se instaló junto al lago Walden, en una cabaña que construyó él mismo sobre un terreno de Ralph Waldo Emerson.
Vivió ahí dos años, dos meses y dos días, que luego condensó en “Walden” (1854). Su primer libro fue un fracaso: imprimió 1.000 ejemplares por su cuenta y vendió menos de 300.
Nació el 12 de julio de 1817 en Concord, Massachusetts. Estudió en Harvard y se negó a pagar los 5 dólares (unos 161 de hoy) que costaba el diploma de maestría.
Como maestro renunció a las pocas semanas antes que castigar fisicamente a sus alumnos. También fue conductor del Ferrocarril Subterráneo, la red que ayudaba a huir a los esclavos.
Su diario sumó 2 millones de palabras en 24 años, y su obra completa supera los 20 volúmenes. Anticipó la ecología moderna y en 1859 abrazó la teoría de Darwin cuando otros naturalistas la rechazaban.
Murió de tuberculosis el 6 de mayo de 1862, a los 44 años. Cuando le preguntaron si había hecho las paces con Dios, respondió que no sabía que se hubieran peleado.
Sus últimas palabras fueron “ahora viene la buena navegación”, seguidas de dos sueltas: “alce” e “indio”.
