La reina del bolero


Domingo 1 de noviembre de 2026
María Grever ocupa un lugar fundamental en la historia de la música mexicana. Sus canciones trascendieron fronteras e idiomas, y su trayectoria contribuyó a ampliar las posibilidades profesionales de las mujeres en la composición.
En una época en la que la autoría musical y el negocio del bolero estaban dominados por hombres, logró que sus obras alcanzaran reconocimiento internacional.
María Joaquina de la Portilla Torres nació en León, Guanajuato, el 14 de septiembre de 1885, según la biografía del Instituto Mexicano de la Radio.
Hija de padre español y madre mexicana, pasó parte de su infancia en Europa y recibió educación musical desde pequeña.
Su familia apoyó su talento mediante clases particulares, una oportunidad especialmente valiosa cuando la formación de las mujeres estaba sujeta a numerosas restricciones. Su preparación incluyó el piano, el canto y la composición.
En 1907 contrajo matrimonio con León Augusto Grever, de quien tomó el apellido con el que firmaría sus obras.
Desde 1916 residió en Estados Unidos, donde desarrolló buena parte de su carrera. Nueva York se convirtió en el centro de su actividad profesional y en una plataforma para acercar sus canciones a públicos de distintas nacionalidades.
Uno de sus grandes triunfos fue Júrame, cuya interpretación por el tenor José Mojica impulsó su reconocimiento internacional.
A ese éxito se sumaron composiciones como Alma mía, Te quiero, dijiste, Cuando vuelva a tu lado y Tipitipitín.
Su obra combinó melodías expresivas con letras sobre el amor, la ausencia y el deseo de ser correspondida.
Además de las canciones populares, incursionó en música de concierto y en composiciones destinadas al cine y los documentales.
La circulación internacional de su música queda especialmente clara en Cuando vuelva a tu lado. Adaptada al inglés con letra de Stanley Adams, se difundió como What a Diff’rence a Day Makes.
La grabación de Dinah Washington de 1959 obtuvo un Grammy y prolongó el alcance de la composición después de la muerte de Grever.
El reconocimiento fue para la interpretación de Washington, mientras que la música y la letra original en español pertenecen a la compositora mexicana.
Su importancia como pionera reside en haber construido una carrera internacional como autora, en un medio que ofrecía mayores oportunidades y reconocimiento a los hombres.
También ejerció como directora de orquesta, empresaria y representante de artistas. Su ejemplo amplió la presencia femenina en la creación y en las decisiones profesionales de la industria musical.
María Grever murió en Nueva York el 15 de diciembre de 1951. Su legado permanece en canciones que siguen interpretándose y en una aportación histórica que merece reconocerse junto a ellas: demostró que una mujer mexicana podía desarrollar una voz propia como compositora y hacerla llegar a escenarios internacionales.
Recordarla implica reconocer a la autora detrás de melodías que muchas generaciones han hecho suyas.
