Historia

Los Niños Héroes

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Lunes 14 de septiembre de 2026

Cada 13 de septiembre recordamos seis nombres: Juan de la Barrera, Juan Escutia, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez y Francisco Márquez.

Pero la historia de los Niños Héroes es mucho más compleja que la escena que aprendimos en la escuela.

En 1847, México estaba en guerra con Estados Unidos. Después de avanzar desde Veracruz hasta el Valle de México, el ejército estadounidense llegó a Chapultepec, donde se encontraba el Colegio Militar y uno de los últimos puntos de defensa antes de acceder a la capital.

El 12 de septiembre comenzó el bombardeo. Al día siguiente, más de siete soldados estadounidenses atacaron las posiciones mexicanas, defendidas por poco más de 800 hombres, entre soldados, integrantes del Batallón de San Blas y alrededor de 50 cadetes del Colegio Militar.

Los seis que conocemos como los Niños Héroes murieron durante aquella batalla.

Y eran realmente jóvenes: Francisco Márquez tenía 12 años, Vicente Suárez 14, Fernando Montes de Oca y Agustín Melgar 18, Juan de la Barrera 19 y Juan Escutia 20.

Pero aquí viene lo interesante: si había alrededor de 50 cadetes y cientos de soldados defendiendo Chapultepec, ¿por qué solamente seis terminaron convertidos en los “Niños Héroes”?

La respuesta está en cómo se construyó la memoria histórica.

Durante las décadas posteriores, su juventud, su pertenencia al Colegio Militar y su muerte hicieron que fueran presentados como símbolos del sacrificio y la defensa de la soberanía.

También surgieron relatos como el de Juan Escutia envolviéndose en la bandera y lanzándose desde el Castillo para evitar que fuera capturada. Esa escena, sin embargo, ha sido cuestionada por algunos historiadores diciendo que no cuenta con evidencia histórica concluyente, a pesar de consignarse en el parte oficial de la batalla.

Y hay otro episodio todavía más sorprendente.

En 1947, al cumplirse cien años de la batalla, se buscaron los restos de los seis cadetes.

Se encontraron restos humanos que fueron presentados como los suyos, pero los estudios antropológicos realizados entonces dejaron dudas sobre su identificación.

El propio informe señaló que no podía asegurarse que los cráneos correspondieran a los esqueletos encontrados y que había huesos pertenecientes probablemente a otros individuos.

A pesar de ello, los restos fueron incorporados a las ceremonias oficiales y posteriormente colocados, en 1952, en el Altar a la Patria, donde permanecen actualmente.

Y tampoco debemos olvidar a quienes combatieron junto a ellos. El Batallón de San Blas, comandado por Felipe Santiago Xicoténcatl, sufrió enormes pérdidas durante la defensa; Xicoténcatl también murió en el combate.

Al día siguiente de la caída de Chapultepec, el ejército estadounidense ocupó la Ciudad de México. La guerra terminaría en 1848 con el Tratado de Guadalupe Hidalgo y México perdería enormes extensiones de su territorio.

Por eso, la historia de los Niños Héroes tiene dos partes: el acontecimiento histórico y el símbolo que México construyó alrededor de él.

Los seis cadetes existieron. La batalla ocurrió. Murieron durante la defensa de Chapultepec.

Pero algunas de las imágenes que hoy asociamos con ellos pertenecen a una tradición construida después, y hasta la identidad de los restos atribuidos a los seis quedó cuestionada desde 1947.

México es el único país que asesina a su libertador y pone en tela de juicio los sacrificios realizados por lo mejor de sus hijos.

Por eso estamos como estamos…

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