Historia

El penacho de Moctezuma

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Lunes 31 de agosto de 2026

El Penacho de Moctezuma es un tesoro del antiguo México, adornado con vibrantes plumas de quetzal y oro.

Actualmente se encuentra en el Museo de Etnología de Viena, Austria, y está valorado en 50 millones de dólares.

Su nombre correcto es quetzalapanecáyotl y está armado con 222 plumas de distintas especies: cotinga azul, espátula rosada, pájaro ardilla y quetzal, más aves sin identificar, montadas sobre una base de oro con incrustaciones de jade.

¿Cómo el penacho llegó a Austria?. Una versión apunta al cargamento descrito en la carta-relación del 10 de julio de 1519, dirigida a la reina Juana y a Carlos V, con oro, joyas, piedras, plumajes y dos libros indígenas.

Otra sostiene que Moctezuma lo obsequió a Hernán Cortés y este lo remitió a Carlos I, de la casa Habsburgo, de origen austriaco.

El rastro documental firme aparece en 1569, cuando figura como «sombrero morisco» en el inventario del Castillo de Ambras, de Fernando II de Tirol, sobrino de Carlos V.

Ahí permaneció hasta 1703, se perdió más de un siglo, reapareció en 1806 en el Belvedere y en 1878 lo encontró deteriorado Ferdinand von Hochstetter.

Puede que el penacho nunca haya pertenecido a Moctezuma. En 2012, al concluir la restauración, Alfonso de María y Campos, entonces director del INAH, lo rebautizó como Penacho del México Antiguo.

Los códices indican que los gobernantes mexicas no usaban plumajes, sino una diadema de oro llamada Xihuitzolli, y que el penacho era atuendo sacerdotal.

Jorge Traslosheros, historiador de la UNAM, sostiene que no existe certeza de que el emperador Moctezuma lo portara ni una vez y que adjudicárselo distorsiona lo que la pieza realmente fue.

El apodo de corona de plumas nació apenas en 1908, durante el Congreso Internacional de Americanistas.

Otros especialistas dicen que aunque Moctezuma no fuera su portador original, pudo pertenecerle, porque en Tenochtitlan las plumas se valoraban por encima del oro.

Los reclamos diplomáticos de México contra Austria iniciaron en 1991 con el INAH.

En 2011 se ofreció un canje por tres años que incluía la carroza de oro de Maximiliano: la respuesta fue negativa.

En 2017 tras la restauración de 2010-2012, especialistas de ambos países concluyeron que su fragilidad impide trasladarlo mientras no exista tecnología que elimine las vibraciones.

En 2020 López Obrador encomendó la gestión a Beatriz Gutiérrez Müller y la llamó misión casi imposible. La pieza no sale de Austria desde 1947 y lleva 500 años fuera de México.

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