El jueves de Corpus


Domingo 30 de agosto de 2026
Era una generación que todavía cargaba con el recuerdo de la matanza de 1968 en Tlatelolco, pero que se negaba a quedarse callada.
El 10 de junio de 1971, miles de jóvenes comenzaron a marchar por la Ciudad de México.
Pedían reformas educativas, más presupuesto y libertad para presos políticos. El gobierno mexicano ejecutó a 225 estudiantes ese día.
Mientras disparaban contra los manifestantes, los paramilitares gritaban vivas al Che Guevara.
Era el 10 de junio de 1971, Jueves de Corpus, y el grupo de choque llamado Los Halcones, entrenado por la Dirección Federal de Seguridad y la CIA, fue soltado contra una marcha de entre 8 mil y 10 mil personas en la Ciudad de México.
Ocho años después, el propio regente capitalino Alfonso Martínez Domínguez declaró a Proceso que la matanza la preparó el presidente Luis Echeverría para escarmentar a la izquierda y, de paso, deshacerse de él.
La prensa oficial habló de 16 muertos, se publicó una lista de 27 nombres y 13 cuerpos sin identificar, la investigadora Ángeles Magdaleno documentó 32, la UNAM sostiene más de 120 y estimaciones no oficiales llegan a 225.
Las víctimas tenían entre 14 y 22 años. Entre ellas, Jorge Callejas Contreras, de catorce.
Los heridos fueron trasladados al hospital Rubén Leñero y a la Cruz Verde, y hasta ahí llegaron los Halcones: entraron a urgencias, intimidaron a médicos y enfermeras, y remataron a los jóvenes dentro de los quirófanos.
La persecución se extendió esa noche a diez colonias vecinas: Santa Julia, Atlampa, San Rafael, Santa María la Ribera, entre otras.
¿Quiénes eran los halcones? Entre 400 y mil hombres, según la fuente. Ex soldados, ex policías, boxeadores, luchadores, porros universitarios y pandilleros excarcelados a cambio de un sueldo mayor.
Algunos dispararon como francotiradores desde azoteas, con calibre 45 y carabinas M-2.
Se entrenaban en un campo en San Juan de Aragón que fue desmantelado tras los hechos. Su jefe operativo, el coronel Manuel Díaz Escobar, fue enviado a Chile en 1973, donde según el Canal 6 de Julio colaboró con la policía secreta de Pinochet, y al volver fue ascendido a general de brigada.
Nadie pisó la cárcel. Echeverría negó todo, aceptó las renuncias de Martínez Domínguez el 15 de junio y del procurador Julio Sánchez Vargas, y en 2002 se convirtió en el primer ex presidente citado a declarar ante la justicia mexicana.
Fue exonerado del Halconazo en 2005 y de Tlatelolco en 2009. Murió libre, a los 100 años. Y la respuesta juvenil a esa impunidad fue una veintena de guerrillas, incluida la Liga Comunista 23 de Septiembre.


