El demonio vive de nuestras vidas ruidosas


Domingo 30 de agosto de 2026
Por Grady Conolly
He pasado los últimos cinco años gestionando las redes sociales de sacerdotes y apostolados católicos.
No cabe duda de que el Espíritu Santo está utilizando las redes sociales para llevar a Cristo y a su Iglesia a quienes más lo necesitan, pero también existe un peligro.
Pasamos incontables horas consumiendo contenido, debatiendo con desconocidos en internet y llenando nuestra mente con miles de voces, sin apenas dejar espacio para la de Dios.
Aunque en internet podamos consumir pequeñas pildoritas de belleza y verdad, la fuente inagotable de contenido que nos ofrecen las empresas de redes sociales a través de algoritmos adictivos es utilizada por Satanás para mantenernos en un estado de inacción, aislamiento y ruido.
En *Verbum Domini*, el Papa Benedicto XVI escribió: «Solo en el silencio puede la palabra de Dios encontrar morada en nosotros».
Lo que necesitamos son periodos de silencio en los que Dios pueda susurrar a nuestros corazones.
También debemos ser realistas con respecto a los algoritmos a través de los cuales se nos ofrece el contenido.
Su incentivo es mantener nuestros ojos fijos en la pantalla, y son capaces de lograrlo a través del anzuelo de clics (*clickbait*), la ira, la controversia y el entretenimiento no santo que nos da una dosis de dopamina.
Las redes sociales son el continente más nuevo por evangelizar y, al mismo tiempo, la herramienta de Satanás para mantenernos en un constante estado de distracción.
Cuando nuestros ojos están fijos en las pantallas, no están fijos en Cristo.
El pasado fin de semana, uno de mis mejores amigos y yo fuimos en coche al valle de Shenandoah para hacer un retiro en el bosque, donde limité severamente el uso de mi teléfono y disfruté de la paz de la naturaleza.
Juan Pablo II era un gran defensor de pasar tiempo en la naturaleza. «Podemos rezar perfectamente cuando estamos en las montañas o en un lago y nos sentimos en comunión con la naturaleza», dijo en una ocasión.
Hoy en día, creo que el ruido digital es la táctica de Satanás para apartar nuestros ojos de Jesucristo.
Nuestras vidas están inundadas de ruido: política, cotilleos, dramas de la Iglesia, autoayuda y millones de vídeos de entretenimiento vacío y humor.
La navegación sin fin (*endless scroll*) nos sumerge en un trance digital, dejando poco espacio para encuentros verdaderos con Dios.
No dejes que tu vida se consuma en un ruido interminable.
Busca oportunidades para el silencio y siéntate en la paz de Dios.
Considera hacer un retiro en silencio o pasar un fin de semana en el bosque como hice yo.
Satanás teme este silencio porque es él quien queda silenciado en esos momentos.

